La libertad no consiste en abrazar la doctrina adecuada sino en desasirse de todas ellas

miércoles, 23 de mayo de 2018

VISITA INESPERADA





Hoy ha venido a visitarme Durruti. Sí, ése, el histórico anarquista. Naturalmente no ha venido a casa. Nos hemos encontrado en un banco del parque donde suelo pasear a la Cuqui los días soleados. 



Le reconocí enseguida, aunque no llevaba el uniforme de miliciano, sino una chaqueta de lana raída. Sentado al sol, leía un manoseado libro cuyo título el tiempo había borrado. Cuando me acerqué, desatendió la lectura. 



La Cuqui ladraba jubilosa enredada a mis piernas, le tiré la pelota y se alejó, dejando entre el hombre cejijunto con barba de tres días y yo una pausa de silencio elocuente; con un gesto me invitó a compartir el asiento. 



Desde el principio supe quien era porque llevaba un mundo nuevo en su corazón. Sin aún haber intercambiado palabra alguna, abrió su chaqueta y extrajo del bolsillo interior izquierdo un papel plegado. Lo colocó sobre la ruda madera en el espacio que mediaba entre los dos y pude ver que era un mapa del mundo. No era político sino físico, en él se reflejaban las cordilleras y los lagos, los océanos aparecían en un límpido turquesa. 



Sin saber cómo (por una extraña elipsis del tiempo) me encontré hablando de forma apresurada, refiriéndole acerca del heteropratiarcado, los cisgéneros, las niñas con pene y los niños con vulva, con palabras atropelladas. 



Se levantó con parsimonia, se reacomodó los gastados pantalones y se dispuso a marcharse no sin antes recoger el mapa físico del mundo, ahora más descolorido. 



Se alejó prado abajo con larga zancada hasta desaparecer entre la concurrencia, que junto al estanque alimentaba a los patos sin advertir cómo la pitanza era engullida por una colonia de ratas escondidas entre los juncos.



Lo llaman sueños, dicen, porque son interpretables, yo creo que lo llaman sueños porque son absurdos, quizá. La Cuqui regresó con la pelota babeando entre sus dientes. Luego las dos tiramos para casa, ella con paso jublioso, yo arrastrando los pies con torpeza.











viernes, 18 de mayo de 2018

LA CULTURA DE LA DENUNCIA




Después del primer acto con el que diera comienzo el bochornoso espectáculo al que asistimos tras la sentencia de la #manada, hemos podido asistir a algunas escenas más. Tales como ver a nuestros jóvenes en las calles (y en algunos platós) gritando consignas como si de unas juventudes hitlerianas se tratara (1). Ya sabíamos que estaban siendo adoctrinados, sin embargo, nos ha llenado de espanto comprobar hasta qué punto es así. Muchos talleres, seminarios y cátedras “de género” se vienen aplicando a fondo en ello desde hace tiempo con cargo a los presupuestos “de igualdad”. (2) 



También hemos leído a hombres autoinculparse (¿de ser hombres?) como en una especie de ceremonia del pecado y la expiación que recuerda a la Iglesia o más bien a la autocrítica previa a las purgas estalinistas. Aún desconocemos el desenlace de dichas confesiones, aunque sabemos de casos de “aliados” que han sufrido el martirio sin que de nada les haya valido su confesa fe feminista. (3) 




Desde el hastag Cuéntalo, ha habido acusaciones de mujeres–unas veladas, otras con nombre y apellido– sobre abusos y agresiones de hombres concretos, a los que se ha expuesto en las redes como en una plaza pública, aprovechando que las hordas campaban por allí, para ahorrar trámites con la condena sumaria. (4) 




Nada de esto sucede por azar.  









miércoles, 16 de mayo de 2018

NO ES UNA CRISIS POLÍTICA O ECONÓMICA

(Sobre el necesario cambio de paradigma)





Algunos, muy pocos aún, somos ya conscientes de que vivimos en un tiempo de agonía, el escenario en el que hoy nos movemos tiene dinamitado los cimientos. En las grietas del asfalto a veces germinan semillas silvestres, otras no son más que la desembocadura de un lodo envenenado. Si uno repasa la Historia verá que viejas civilizaciones sucumbieron y a ellas siguieron tiempos de caos. Del caos, no obstante, nace horror y nace esperanza. La esperanza difiere de la mera ilusión en que surge de un ir sembrando, sin rendirse, sin darlo todo por perdido, pues aunque la cosecha no se alcance hoy, otros que vendrán la recolectarán.











Cambiar el paradigma basado en el usar y tirar es concedernos una posibilidad de trascender no por medio de mitos y utopías de paraísos sobrenaturales, sino atendiendo a la raíz de lo netamente humano. Como hijos de la naturaleza necesitamos que nos acoja en su seno, reconciliarnos con el origen de toda vida. Como hijos de la cultura, obra nuestra que es, necesitamos hacer de ella un espacio donde vuelva a encajar lo primordial que nos define. Una convivencia en la que primen los valores y no los precios, donde prevalezca lo inmaterial por sobre la mercancía. 





Frente al Sistema que nos envenena en lo tangible, tanto como en lo intangible: la brutal depredación que guía hoy toda conducta, sólo cabe oponérsele mediante el desinterés, la frugalidad, en definitiva: la indiferencia a los parámetros de triunfo y logro hoy vigentes. 





Somos pocos los que nos atrevemos a pensar en éstos términos, no vivimos en una crisis económica y política, sino en una quiebra de civilización, tenemos que plantearnos un reseteo, un cambio de paradigma, una genuina revolución muy distinta de las del pasado. Os invito a pensarla. Yo me atrevo, ¿quién más se atreve?










domingo, 13 de mayo de 2018

CONTRA-FEMINISMO COMO CONTESTACIÓN





Hasta fecha reciente el feminismo instalado hoy en las instituciones de poder no tenía contestación social. Debido a la colosal maquinaria propagandística de la que se vale logró instalar sus principales líneas ideológicas en la práctica totalidad de la población. Sin embargo desde hace algún tiempo, y aunque de forma tibia y marginal, está levantando algunas voces discrepantes que se hacen oír en las redes, donde aumentan cada día los foros, páginas o grupos dedicados a la contestación ideológica y a la puesta en evidencia de ciertas leyes feministas que resultan palmariamente injustas. No vamos a detallar las cuestiones más candentes de los encendidos debates porque a lo que nos vamos a referir aquí es a entrever quiénes son los que conforman esa incipiente disidencia.




Destacan sobre todos aquellos que directamente son damnificados por la Ley de Violencia de Género de 2004. Tras catorce años de su aplicación hay un número creciente de hombres denunciados por sus ex parejas mediante denuncias instrumentales para obtener ventajas en la custodia de hijos o en el reparto de bienes tras un divorcio o por enconadas venganzas. Junto a ellos se cuentan familiares y allegados. Toda vez que los casos aumentan se extienden las suspicacias en derredor entre quienes, aunque de forma indirecta, tienen referencia de algún conocido. 




Mujeres otrora militantes del feminismo que hallaron en él un nuevo corsé mientras que la corriente dominante se fanatizaba y encontraban inviable la discrepancia. Algunas lograron zafarse no sin esfuerzo, como quien escapa de una secta. 



Temerosas madres de hijos varones que se preguntan por el futuro que les aguarda.



Perplejas mujeres en edad de procrear que desean ser madres pero sólo encuentran hombres reticentes al compromiso.



Hombres que desean tener una relación formal de pareja pero desconfían o no se sienten atraídos por mujeres que, influenciadas por el feminismo, se muestran jactanciosas y desafiantes. 



Misóginos de ambos sexos amparados en la incorrección política.



Personas que contestan al feminismo por considerarlo parte sustancial del sistema de poder al que se oponen en su totalidad. 


Católicos o de alguna otra confesión cristiana. 



Este sector mencionado en último lugar fue el primero en contestar al feminismo y en él aún creen que son los únicos que se les oponen. Sin embargo se advierte que el número de opositores va en aumento y no obedecen, necesariamente, a un perfil de convicciones conservadoras. Ni tampoco se pueden encuadrar (por más que lo reiteren como una letanía desde el feminismo) en esa etiqueta comodín de “machista”.  







Así como el feminismo dominante se asienta en una ideología dogmática, el contra-feminismo no tiene un corpus teórico propio, no es un movimiento y por sí mismo no tendría razón de ser. Se trata, más bien, de una contestación que nace de la experiencia tras años de implementación de políticas feministas y las consecuencias sociales derivadas de ellas. También de la resistencia a asumir unas teorías disparatadas que contravienen el sentido común, la biología que constituye al ser humano y su diferenciación sexual más allá de los rasgos morfológicos.  

domingo, 6 de mayo de 2018

VÍCTIMAS Y VICTIMISMO




La condición de víctima es contingente, mudable, azarosa. La victimización sucede en un tiempo y lugar concretos y por causas que exceden la voluntad y la resistencia del sujeto que recibe embate de un agente externo, circunstancialmente más poderoso. Por lo descrito, cualquiera puede ser víctima, basta con que concurran unos hechos, no hay requerimiento previo ni característica alguna que predeterminen dicha condición. 


Con excepción de las víctimas mortales, el sujeto victimizado tenderá a querer restablecerse del daño ocasionado por sí o demandando el auxilio o la ayuda necesaria para lograrlo. En la medida de lo posible deseará recobrar la integridad previa al suceso. En el mismo instante que comienza a realizar el esfuerzo de recuperación cesa su condición de víctima. Al afrontar con determinación dicha tarea se convierte en un sujeto agente, en lucha y no rendido ni, por tanto, vencido. 


El natural componente empático presente en la condición humana, nos otorga la facultad de ponernos en el lugar de una víctima, compadecernos de ella y tratar de prestarle nuestra ayuda. Del mismo modo ésta lo agradecerá y tratará de emplear ese auxilio en beneficio del restablecimiento de su autonomía e integridad, sin desear prolongar indefinidamente la situación de amparo o protección más que el tiempo que requiera su recuperación. 


Naturalmente que esta definición, por escueta y básica, no incluye la multiplicidad de matices que cada caso concreto requeriría, si la elaboramos es por no perder de vista a qué nos queremos referir. 


El victimismo es una distorsión interesada de la victimidad. Se describe de diversas formas pero en dos direcciones. Una la de quien, arrogándose la condición de víctima, pretende hacer de esta condición no una situación contingente sino permanente. Como si la circunstancia de haber sufrido un embate le otorgara al sujeto derechos adicionales al restañamiento de sus lesiones, o una suerte de superioridad moral, mediante los cuales poder ser resarcidos de continuo por terceros. Otra la de quien encuentra en el abatimiento natural de la víctima, mientras es objeto de victimización, una suerte de debilidad aprovechable para su sometimiento, es decir ejerce dominio sobre la víctima dosificando calculadamente el comportamiento con ella, no con el fin de que alcance su autonomía sino de que se haga dependiente de ese auxilio o atención que se dosifica. 


En ambas direcciones la verdad sobre un hecho victimizador es adulterada por una reelaboración continua del mismo que sirve a unos fines. Mediante verdades parciales y flagrantes mentiras se construye un relato en el que las heridas nunca cicatrizan pues mientras sangren constituirán o bien motivo de demanda o bien pretexto para establecer tutelas. 


En nuestras relaciones cotidianas podemos hallar multitud de ejemplos. El familiar que tras padecer una lesión de espalda se sirve de unas inventadas secuelas para no aportar esfuerzo en tareas comunes o lograr que otros le resuelvan las propias. El progenitor que convence al hijo de que la manera de no volver a sufrir un atraco es no salir nunca solo, garantizándose así el control sobre las salidas de éste, organizando a donde debe ir y con quién. 


El victimismo, hablando en plata, es una manipulación que se establece apelando a esa capacidad empática que citábamos en el tercer párrafo. Supone un abuso, un ventajismo o una dominación encubiertos.











martes, 1 de mayo de 2018

SORORIDAD NUNCA, FRATERNIDAD SIEMPRE


No puedo adherirme a eso que denominan ”sororidad” por cuanto que a quienes dicen profesarla sólo las oigo gritar «Hermana yo sí te creo» y nunca, en ningún caso, gritan «Hermano yo sí te creo». No puedo hacerlo porque mis hermanas no son ni más ni menos que mis hermanos, tanto a ellas como a ellos me une la fraternidad.  



El afecto y la empatía los prodigo sin hacer distinciones en función del sexo de cada cual. Si alguno se halla en situación de abuso, acoso, agresión, o víctima de alguna situación injusta o denigratoria, tampoco hago distinciones de sexo para solidarizarme, prestar mi atención o acudir en su ayuda. No sé si seré rara por ello, en mi familia nos educaron para comportarnos así los unos con los otros y también con los demás. Me enseñaron que todo humano merece respeto a su integridad física y moral, sea hombre o sea mujer.  



Mi familia no es excepcional, es una familia común, como tantas. Por eso no me explico dónde habrán aprendido las adeptas de la sororidad que sólo merecen buen trato, consideración y respeto las mujeres. Para mí eso es inaudito, no concibo distinción de trato en función del sexo de cada cual, insisto. 



Tampoco entiendo el sesgo con el que tratan los abusos, acosos o agresiones. Que el acoso sexual a mujeres merezca campañas masivas y en cambio otros acosos no merezcan una sola mención. No entiendo, por ejemplo, por qué el acoso laboral no las mueve ni conmueve, y estoy pensando en ese juez que está recibiendo acoso laboral por parte del ministro. Acoso que, sin embargo, ellas parecen considerar una causa noble a defender, tanto es así que se dejan abanderar por el ministro para cargar contra el juez al que lanzan sus más envenenadas consignas.  



No creo que defender a una víctima suponga en ningún caso cobrarse una nueva víctima en una escalada vengativa dirigida por la bilis y las vísceras. Sobre todo cuando hay cauces legales, puesto que la sentencia en cuestión no es firme. Debe ser que eso que llaman sororidad induce a la coacción a terceros si éstos son hombres y que esa alianza entre mujeres que promueve no es sino una especie de pandillismo de hooligans. Conmigo que no cuenten en esa recluta de mujeres, mis hermanas no son ni más ni menos que mis hermanos y ningún ser humano se merece acoso, abuso, agresión o coacción, ni menoscabo alguno de su integridad física o moral. Ninguna causa que se sitúe por encima de esos principios éticos me parece ni defendible ni respetable. 



Ni el lila ni ningún color nublan mi entendimiento, oscurecen mi conciencia ni pervierten los principios éticos que me guían en la vida y en el trato con mis semejantes. Así soy yo, responsable de mis actos, que procuro consecuentes con mis pensamientos. Cada cual, también, es responsable de sí mismo, de lo que piensa y de lo que hace, sean éstos los pensamientos o actos que sean, porque ningún grupo disuelve nunca la responsabilidad individual y esto es válido para cualquier tipo de #manada.


domingo, 29 de abril de 2018

INSTRUMENTALIZACIÓN DEL CASO "MANADA"




Estoy francamente alarmada, pero no por la ola de violaciones que parece asolar el país, sino por esa unanimidad en todos los partidos, en todos los noticieros. Con ese nuevo”metoo” en las redes, que recibe guiños desde Hollywood. 



Estoy francamente alarmada por la ola–esta cierta y palpable– de manipulación de masas colosal. Instrumentalizan una vez más a las víctimas (ya lo hicieron con las del terrorismo de ETA) para que pidan a gritos, manada unánime también, endurecimiento de leyes. Pavor me da toda esta orquestación que, en nombre de un supuesto bien social–más “seguridad” y tal– se dirije a un cambio de leyes cuyo fin último, me temo, no es proteger a las mujeres, sino, una vez más, abolir la presunción de inocencia para el hombre. Hay precedente y por tanto razón para la sospecha. En el nombre de las víctimas de asesinatos en el ámbito de la pareja, para su supuesta protección y amparo, se ideó la ignominiosa Ley de Violencia de Género, entonces nos la colaron porque crearon previamente la alarma social que tan útil es a los intereses del Sistema. Catorce años después la violencia que llaman de género no sólo no ha desaparecido sino que sirve a un conglomerado de ONGs, fundaciones de partido, etc, para sostener una industria infame que mueve cientos de millones. Catorce años después la convivencia se ha quebrado y cientos de hombres comunes son acusados y vilipendiados desde el poder, que les arrebató, con esa aberrante ley, la presunción de inocencia. Estoy viendo venir idéntica maniobra, una vuelta de tuerca más sobre el hombre común, para que los que escapen a la primera ley sean alcanzados por la que se cierne. ¿De verdad pensáis que las víctimas les interesan? Tenemos precedente para sospechar que no, que en absoluto, que las instrumentalizan, que se trata de otra cosa bien distinta. Una vuelta de tuerca más en la guerra de sexos. 





¿Por qué ha sido escogido precisamente el caso #manada? Se ha orquestado con tiempo, las televisiones–y por ende las redes– han calentado bien la atmósfera, han dispuesto de meses para hacerlo (8M mediante). Chica que obedece a un perfil medio de mujer joven de hoy, como víctima, cinco sujetos embrutecidos sin pizca de empatía y con la catadura moral de un reptil infecto, como perpetradores. Pero jóvenes de barrio, sin mucho recurso, no importa si entre ellos hay un soldado o un Guardia Civil, son peones sacrificables para el poder, que dispone de muchos para recambio.  





Si tiene lugar una ley que de facto erradique la presunción de inocencia (antecedente tenemos) será la puntilla para las relaciones eróticas heterosexuales, así que mujeres, hombres, vayan haciendo pedidos de ciborgs para follar y jeringuillas de semen a la incipiente industria de la reproducción por si a alguien se le antojara alguna vez un bebé de carne y hueso. 










martes, 17 de abril de 2018

REVERTIR EL ABUSO DEL LENGUAJE SIMPLIFICADOR

El lenguaje publicitario nos ha acostumbrado al eslogan donde, en  una frase con gancho o un mero sintagma,  se concentran mensajes tan adherentes como fácilmente transportables. Así como un pañuelo de papel sirve para cualquier contingencia higiénica, del mismo modo desenfundamos las frases hechas en cualquier ocasión de intercambio verbal. Constituyen un atajo fácil para despachar asuntos sin aplicar el menor esfuerzo reflexivo.

La propaganda está bien surtida de ese arsenal fraseológico contra el pensamiento que a fuerza de reiteración instala obviedades incuestionables.  Veamos algunos de esos recursos que están en boga.

«Masculinidad tóxica»,  el origen exacto de este sintagma es difícil determinarlo aunque es fácil  deducir que procede de la prosa ideológica feminista,  cuyo análisis llevaría una biblioteca.  Da por descontado que la masculinidad tiene en sí misma un cariz enfermizo, lesivo, turbio,  que todos parecen aceptar incluso aquellos de sexo masculino que se defienden de él prestándole de ese modo credibilidad.  

Vamos con otro, este alcanza la longitud de una oración subordinada: «Si dices que no eres ni de izquierdas ni de derechas entonces es que eres de derechas». Alguien lo dijo ésto,  no se sabe ya cuándo ni a cuento de qué,  pero ha llegado a arraigar en el acervo de los tópicos generalmente aceptados.  

«La violencia no tiene género»,  este es de nuevo cuño y ha surgido a fin de contrarrestar la perenne acusación de violencia atribuida al género masculino. Estará quizá justificado mientras perdure esa atribución implantada machaconamente por la propaganda,  pero la confortabilidad de su uso no puede sustituir un razonamiento que sustente por qué,  en efecto,  es una falacia que el análisis desapasionado de la realidad refuta.



Relegamos a otro espacio y momento citar algunas consignas de pancarta que también han enraizado en el lenguaje coloquial.  

El objeto de este texto,  por breve,  no es entrar en un análisis exhaustivo ni pormenorizado de los lugares comunes del habla sino advertir que tras ellos se esconde,  por lo general, asunción o aquiescencia del lenguaje simplificador de la propaganda,  sobados tópicos o frases comodín,  y que podemos darle un uso renovado a los mismos tomándolos como balizas señalizadoras de que se impone una reconsideración de ellos a la luz de una reflexión serena y contrastada por los hechos y la experiencia.

Dicho de otro modo:  que cada vez que hallemos un tópico asumido,  una frase muy cacareada, un lema muy repetido, nos suene una alarma que nos alerte de que ahí precisamente está ausente el pensamiento propio y por tanto encarnado el de los dueños de la propaganda, del estado de  opinión,  del discurso hegemónico. Pensar por uno mismo es subversivo pero a condición de que,  en efecto, hagamos ese esfuerzo.  Seguir consignas no es revolucionario, cuando las masas son pastoreadas desde los altavoces y las pantallas,  es al individuo a quien corresponde alzar su voz única y clara sobre el monocorde pensamiento dominante. 

sábado, 31 de marzo de 2018

COMODIDAD DE ACEPTAR DOGMAS



¡Los dogmas son tan cómodos! Te recuestas en ellos como en un sofá y luego a ver quién te saca de ahí. La mayoría no busca la verdad sino un dogma con prestigio para dormir la siesta más fácil y prolongadamente. #notelevantestodavía








jueves, 22 de marzo de 2018

LA CLASE POLÍTICA




La ominosa clase política se divide en mentirosos y más mentirosos. Difícil elección. Buscar la verdad es huir en dirección opuesta: a la política profesional y a la de medio pelo –el activismo, tan subvencionado– y encontrar realidades entre tú, yo, nosotros, vosotros, lejos de «ellos», bien lejos. 







Para combatir el reinado del caos vigente es necesario elaborar una base ética, con unos pocos valores explícitos (libres de cadenas ideológicas) sabemos cuáles son: basta escrutarnos a fondo la conciencia, quedarán descartados de este ejercicio los que no la tengan y ellos mismos caminarán hacia sus iguales, esos «ellos» tan ominosos.






martes, 13 de marzo de 2018

EL BOBO FEROZ



–¡Ven acá pa acá, corderaaaaa! –le dijo el bobo feroz.

Proliferaron y fueron manada. Luego te los encuentras en sanfermines y en manifestaciones históricas...







PREPOSICIÓN NECESARIA

Cuando una preposición marca una gran diferencia:

★ imaginación al poder (1968)
★ imaginación contra el poder (distopía)

–Papá ¿Para qué sirve la distopía?

ACTIVITIS

ACTIVITIS: enfermedad degenerativa que se contrae con el trasiego continuado de pancartas en manifestaciones masivas, lecturas compulsivas de manifiestos con megáfonos, sentadas, distribución de panfletos, pegada de carteles y demás actividades concernientes al ciudadano contestatario.



Cursa con jerga inclusiva, reiteración de slogans, jactancia en los gestos, petulancia discursiva y demás cualidades que denoten la aparente superioridad moral del sujeto padeciente.



Tratamiento: se recomienda al padeciente el aislamiento en habitación hermética donde reine el silencio y la penumbra, sin acceso a distracción alguna, por un mínimo de tres horas diarias durante un semestre. Si los síntomas persisten podrá prolongarse el aislamiento por tiempo indefinido.









viernes, 9 de marzo de 2018

REFLEXIONES SOBRE EL 8M

La «huelga» de ayer, 8M, no ha supuesto un cese significativo en la producción y el consumo. Sí han resultado, según cuentan, un éxito rotundo las manifestaciones. ¿Pero cuál era el objetivo? Antes de responder a hay que plantear otra más básica ¿Quiénes la convocaron? Se dirá que las organizaciones feministas, se dirá que los sindicatos presionados por ellas. Lo cierto es que quienes han alentado y promocionado el 8M global no conocen fronteras. Si las fronteras son escollos que afectan a las personas pero no a las mercancías ni al dinero, quienes manejan las mercancías y el dinero son los más interesados en una uniformidad de ideario, de costumbres, de culturas. Pero ¿Qué es “ideario" sino propaganda de los medios? ¿Qué son “costumbres” sino hábitos de consumo? ¿Qué son “culturas” sino humanos pintorescos que transitan por el desarraigo?



Es sabido (y quienes quieran utilizar la información en la red para contrastar u objetar la versión impuesta por el discurso hegemónico, pueden constatarlo) que las denominadas organizaciones no gubernamentales son un entramado que sirve a los intereses de quienes las financian. Contrariamente a lo que predican son financiadas por los gobiernos, también por los supraestados y por filántropos millonarios de oscura biografía. Conforman una tupida red de sucursales en todas partes. Reclutan para el activismo a un puñado de inquietos entre los que diseminan planes estratégicos de caridad envenenada, bien envuelta en ideales redentores. Esas organizaciones constituyen el sostén al proyecto globalizador en curso. Son ellas las que sirven de base operativa a movilizaciones ciudadanas. De ellas surgen un ramillete de activistas que lideran las causas justicieras de la modernidad, disciplinando a la grey que reclama derechos. Para ello cuentan con la inestimable colaboración de los medios de masas.



Resulta obvio señalar cómo las corporaciones de la comunicación han prestado sus altavoces estridentes a la promoción de esta «huelga» que, aliviada en la efectiva parada de la producción, es jaleada en la vertiente colorista de baño de masas arrobadas por la emocionalidad. Los noticieros y magazines de las televisiones han prestado gran parte del tiempo de emisión al morado y su glosario de quejas.


¿Pero cuál era el objetivo? No se trataba de parar la producción más que de modo simbólico, ni el consumo hoy tan ligado a ella. Se trataba de construir un relato global, mediático sobre todo pero con una performance participativa a pie de calle, para que no se diga. Por el precio de un paseo, un baño de emocionada multitud y unas cañas compartidas en las metas volantes o en la del final, siéntase, señora, luchadora por sus derechos, como es prescrito por los catecismos del bienpiensadista en boga. Lo han logrado, hay que decirlo.


El éxito, pues se han cumplido los objetivos prefijados, radica en que una masa amorfa demande exactamente lo que al sistema interesa implementar, más leyes represoras, porque hay que defender a las damas de la maléfica hidra del patriarcado, residente en cada prenda masculina impregnada de testosterona que circule por el viario.


También hay que consolidar el mercadeo laboral para las féminas, mano de obra subalterna dedicada a criar hijos ajenos, que ellas, por escaso nivel de renta, no pueden permitirse parir. Limpiadoras de las viviendas y los despachos de las que rompen el techo de cristal. Cuidadoras que bregan con la molesta e improductiva tercera edad. Hay que dinamizar, ya se sabe, la economía, la emprendeduría que supone autoexplotación, el trasiego de dinero que tributa al Estado. Porque el salario las libera, mientras el varón común las sojuzga y hay que ponerlas a salvo de él, no sea que se equivoquen y los vayan a querer siguiendo así esa tan despreciable costumbre del pasado que se llamaba amor.


Mujeres y amor ya no casarán en ningún contexto, de eso trata el 8M, los tiempos que lo precedieron y los aciagos tiempos que vendrán. Ni amarán al varón, sino que se defenderán de él, le azuzarán los perros de la sospecha hasta en el decir. Aunque acaso tratarán de servirse de él, proveedor de semen primero y de pensiones después, mediante las leyes que el Estado les otorga al efecto, que se consolidan y se amplían. Ni por lo general tendrán hijos, ese engorro para la predisponibilidad laboral, que supone además tiempo restado al ocio hedonista que tanto las divierte. De ese modo, empoderadas por el salario, distraídas por el consumo y protegidas por el Estado, habrán dado muerte de facto al macho que es, a decir de las voces autorizadas, tan insoportablemente opresor.




Somos tan dúctiles a la manipulación que hemos olvidado lo esencial, que los cuidados son tarea del amor, ese que no es rentable al Estado y al Mercado y que por eso ambos condenan. La interdependencia entre humanos constituye las bases de nuestra especie, el tejido que aglutina al sujeto pueblo en lucha contra la opresión. En el pasado ese tejido aún era sostén de huelgas, de las de verdad, en el momento presente nada de eso queda y el 8M es una vuelta de tuerca más. Han logrado quebrarnos no ya la protesta sino la convivencia. Divididos y enfrentados en lugar de mutualidad fraternal y amorosa nos despedazamos en una guerra de sexos que no precisa de bombas para destruirnos sino de altavoces potentes, de infatigable doctrina, de educación obligatoria, de ingenieros sociales y de leyes que otorgan a la mitad de la población la posibilidad de chantejear a la otra media. Leyes que ya existían en el Estado Español pero que serán ampliadas y endurecidas. Los países que han seguido la operación 8M serán los próximos en obtener semejante artefacto legal, que devendrá letal.


Primero nos cooptaron las causas, después las maneras en las que se desenvolvía la rebelión, ahora que ya nos colonizaron el pensamiento ni siquiera vemos la opresión, «...y a la mentira le llamarán verdad», dijo el profético autor, y a la tiranía le llaman derechos, se podría agregar.



miércoles, 14 de febrero de 2018

SIN LIBERTAD DE PENSAMIENTO




La libertad de expresión es escasa en este país, casi tanto como la libertad de pensamiento. De lo primero podemos responsabilizar al legislador, de lo segundo ¿a quién podremos responsabilizar?
Cierto que el discurso dominante está plagado de consignas destinadas a colonizar las conciencias, de modo que la opinión pública no sea sino la réplica ad náuseam  de esas consignas. No obstante, en un íntimo ejercicio de rebelión, podemos sustraernos a dichas consignas y cuestionarlas, ¿Pero lo hacemos o eludimos esa responsabilidad individual? Admitamos que delegamos el ejercicio de pensar a los voceros de la res pública porque tendemos a la cicatería del esfuerzo, mientras ésta persista el statu quo seguirá intacto.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SENTIMIENTO DE IDENTIDAD NACIONAL


Los recientes acontecimientos en Cataluña y la orquestación mediática que han generado nos han impulsado a cuestionarnos acerca de qué es la identidad nacional. Más allá de diccionarios políticos o atlas de historia, cuyas consultas probablemente se habrán visto incrementadas estos días, hemos asistido a una inundación de reacciones en la red. La visceralidad ha primado sobre la reflexión y no únicamente porque el ruido alcanzó niveles ensordecedores sino porque de repente todos actuábamos como si nos hubieran mentado a la madre, aunque no todos exaltados por idéntico motivo.

Hay un diccionario no escrito de palabras contaminadas por el abuso. En España la palabra «patria» o «patriotismo», salvo en ámbitos militares o filomilitares, no goza de buena reputación. Cuarenta años de dictadura militar más los últimos cuarenta de apropiación por la derecha, heredera de la dictadura, de la bandera rojigualda (aunque en la versión constitucional), no alientan a una mayoría de la población a venerarla, aunque, no obstante, fuera agitada en las glorias de la selección de hace unos años.

El patriotismo catalán que demandaba independencia, una secesión territorial de España (ese mapa que todos reconocemos desde los tiempos escolares) puso a la defensiva a algunos que de repente se reconocieron españoles según ordena la constitución vigente y que, conforme a ello, obedecieron al impulso de correr hacia el bazar de la esquina a comprar una bandera, doblada en mil pliegues, para, sin demoras con la plancha, colgarla en el balcón. Ni qué decir de los avatares con la enseña que provocaron discusiones virtuales y baneados a mansalva y no necesariamente de catalanistas sino de esa otra España con sentimiento tricolor.




domingo, 12 de noviembre de 2017

ADA O EL CANDOR



En fecha reciente la señora Colau se ha retratado junto a la activista Naomi Klein, que abarrota auditorios internacionales con  su crítica al capitalismo del desastre. Dicha crítica, parcial, porque obvia decir que el capitalismo en sí supone un desastre,  desea y proclama un capitalismo de rostro humano. Entelequia ésta propia de la izquierda que, en la disyuntiva proporcionada por el mismo  Sistema, opta por el Estado frente al Mercado. No es de extrañar que, agradecido con quienes intentan mejorarlo, el Sistema ceda espacios amplios y altavoces de altos decibelios a tal fin. Así sucedió con los partidos de nuevo cuño que llegaron para romper el manoseado bipartidismo del 78. A sus líderes se les concedió la plataforma de las televisiones generalistas para darse a conocer. Sucedió con Rivera, con Iglesias y con la propia Colau, otrora activista por el derecho a la vivienda y hoy alcaldesa de una gran ciudad desde donde se postula para liderar mayores cuotas de poder.




El magnetismo del poder seduce, en particular a determinadas personalidades. El ejercicio del poder suele corromper, no necesariamente impulsando a saquear los presupuestos institucionales, que también (contamos por cientos los ejemplos de ésto en el panorama patrio) sino porque el dominio sobre otro, sujetar a otro por el deber de obediencia, proporciona un aura de superioridad, latente en quienes aspiran al poder, desarrollado hasta la megalomanía cuando de facto se ordena y se manda. Que ese poder pretenda legitimarse por medio de las urnas no le resta perversidad, le añade, sí, un esfuerzo en las tareas de seducción. Dos son las características que no pueden faltar en un aspirante a líder que pretenda medrar: encanto seductor y maquiavelismo, combinadas garantizan la prosperidad del pretendiente a cualquier «trono».

Colau lo sabe desde mucho antes de tomar el bastón de mando de la alcaldía. El activismo social sirve de trampolín propicio para el ascenso político de determinadas personalidades carismáticas. Sobre todo si no se posee fortuna o apellido por línea familiar, si no se tienen méritos académicos que airear, entonces un sindicato, una ONG, el activismo reclamante de derechos, es el lugar idóneo desde donde escalar en la pirámide social. Seduciendo por aquí, zancadilleando por allá, pactando con el mismo Satán, se han consolidado algunas carreras con carteras ministeriales y cargos de variado rango.




El candor, pues, no es un adjetivo que defina a los aspirantes a puestos de mando. Sí a aquellos que son seducidos: los palmeros y votantes. No sé si entre ellos se cuenta a ese que recientemente ha gritado «traidora» a Colau en un acto público. Un despecho tal no puede provenir sino de alguien que ha creído fervorosamente que ella era la voz de los sin voz, que esta vez sí lo iba a representar una digna representante. El caso es que fue desalojado por la seguridad allí presente y su pancarta resultó tan ninguneada como su dignidad. «¡Dejadle hablar!», gritó la aludida, a sabiendas de que no sucedería y porque mandarle decapitar resultaría excesivo hasta para la reina del cuento de Alicia.

martes, 7 de noviembre de 2017

ASÍ EN CATALUÑA COMO EN ESPAÑA



El Sistema (Estado y Capital) nos vende un paraíso que está siempre en otra parte, para pagar su alto precio nos mantiene, como cobayas, corriendo sin parar sobre una cinta deslizante, de manera que nunca alcancemos el fruto tentador.

Sea por un fetiche de marca que nos cree la ilusión de parecernos al futbolista o la modelo (paradigmas del triunfo) o por unos paraísos ideológicos que prometen lo que nunca han de cumplir, nos afanamos ansiosos en pos de una zanahoria, huyendo siempre del palo amenazante de damocles que nunca falta.

El Sistema nos puede vender lo que quiera porque todos los medios están a su servicio. Generalmente nos vende un pack completo donde se incluye el “problema” junto con la “ solución” en un kit con todas las piezas para armar. Como tiernos infantes nos entretenemos con el Lego de mil piezas, así, como los niños, bien distraídos, no damos la lata, o la damos con asuntos poco relevantes (¿Cómo se encaja esta pieza, papá?)

En Cataluña se nos vende una República Independiente, y Cataluña es pionera, la avanzadilla. El producto estrella, el Lego nivel dios, será la República Federal Española, o Confederal si hace falta. Aunque aún no ha llegado el momento del conejo triunfal de la chistera, antes habrá una ración de llanto y crujir de dientes, un quítame ese rey con este basto, un poquito de “revolución” televisada, un manifestódromo donde lucir pancartas; para así poder verter alguna lágrima de emoción con proclamaciones, que el espectáculo, ya se sabe, debe tener exposición, nudo y desenlace y todo debe ser narrado a su tiempo, los guionistas lo saben.

Así en Cataluña como en España no serán puesto en entredicho los grandes pilares del Sistema: la explotación del salariado, la esquilmación de los recursos, la vejación de la Naturaleza, la quiebra del sentido ético de la existencia que nos hizo humanos. Continuará habiendo clases, tanto esas aulas donde se nos seguirá adoctrinando “gratuitamente”, como las otras, las que designan quiénes son triunfadores y quiénes tienen que seguir corriendo sobre la cinta deslizante.

El paraíso está siempre en otra parte para una inmensa mayoría, salvo para esas minorías tan cualificadas que tienen el paraíso cuajado de millones al alcance de un vuelo de jet privado, o de aeronave oficial, tanto da, todos los vuelos les pertenecen. Aunque tal vez, sólo tal vez, los que permanecemos a ras de suelo recibamos un puñado de caramelos sobre nuestras cabezas, como sucede en las cabalgatas, y nos daremos empellones unos con otros por recoger los caídos al suelo. Quizá sonríamos, incluso, con una alegría inducida, si esos caramelos no nos los dispensan por esta vez unos Reyes. 


martes, 26 de septiembre de 2017

TODOS LOS PUEBLOS EL PUEBLO





La mayoría de los catalanes, como de los españoles, son gente del pueblo, desposeídos, que ni ejercen el poder ni administran el capital, trabajadores a quienes otros explotan si están empleados o sufren la angustia de no tener un modo de subsistencia.




En Cataluña y en España deciden por todos una élite corrupta que, en sus disputas por el poder, han dejado al descubierto sus vilezas, antes camufladas por la propaganda y hoy ya indisimulables bajo el cruce de vituperios disfrazados de legitimidades o legalidades que todo lo embarra.




La oligarquía catalana (esa alianza estrecha entre quienes ejercen el poder político y quienes poseen el dinero) está promoviendo desde hace tiempo, valiéndose de sus muchos medios adoctrinadores, la creación de un Estado independiente, mediante un referéndum que han dado en denominar “derecho a decidir”. Es como poco llamativo que quienes lo deciden todo, desde siempre, estén dispuestos a compartir el privilegio de decidir con quienes no deciden nada nunca. ¿No será que la decisión es única, y en un sólo sentido, aprovechable en todo caso para quienes la promueven con tanto ahínco?




¿Qué es un referéndum? Más allá de una consulta que el gobierno vigente hace a la población mayor de edad mediante el ejercicio del voto, suele ser, como las elecciones, el método por el que el poder se da una conveniente capa de barniz legitimista ante una masa de gobernados que dan su consentimiento. No es un acto democrático, pues para que lo fuera todas las opciones deberían disponer de los mismos medios de difusión de ideas, pero quienes convocan votaciones son también los que dirigen el sentido de ellas en la dirección que conviene a sus intereses.




Hay una parte del pueblo catalán, no obstante, que siente su catalanidad incompatible con una españolidad que le es ajena. Otra parte que no siente esa incompatibilidad. Esto no es un fenómeno de hoy, viene de antiguo, lo que sí es nuevo es que estos dos sentimientos hayan sido azuzados por la mano propagandística de quienes ostentan el poder. Llegados a este punto la fractura entre el pueblo es un hecho. Llamativo es que la fractura no se haya producido entre el pueblo –todo él– y quienes ostentan el poder en cualquiera de sus formas; por tanto ¿A quién beneficia un pueblo roto?




Hemos hablado de catalanidad y españolidad como sentimientos porque, más allá de disquisiciones legales, eso son: sentimientos. Los sentimientos nunca son errados. Los pensamientos pueden debatirse, refutarse, los sentimientos no, se sienten y en la medida que se sienten son certeros, no ofrecen resquicio a la duda. Los humanos somos seres pensantes y sintientes, no podemos descartar lo uno ni lo otro sin descartar una parte de lo que somos. Se nos dirá que es más fácil agitar lo emocional en nosotros que lo reflexivo. Pero los sentimientos no son emocionalidad exenta. Son emociones asentadas por la vivencia, por un hacer cotidiano. Para que la emoción cuaje en sentimiento, además, debe mediar un pensamiento éste sí cuestionable.




Aunque la cuestión principal a plantear es que si finalmente hay un referéndum (tenga lugar o no el del próximo 1-O, no parece que haya otra salida pacífica a la crisis planteada) y hubiera una mayoría suficiente de síes, o por el contrario el Estado decidiera emplear la contundencia de la fuerza en la cual se asienta, el ejército, ¿qué cabe hacer al pueblo? Tanto al catalán como al español fuera o dentro de Cataluña, es no enfrentarse entre sí. Al pueblo de fuera de Cataluña no se nos pierde nada con una independencia en Cataluña ¿Poseemos acaso esa tierra? ¿Debemos decidir por otros o debemos decidir por nosotros mismos allá donde cada uno de nosotros se encuentra? ¿Hicimos nosotros las leyes que obligan a conservar fronteras? Si quieren pelear que peleen ellos: los que mandan, y que se maten ellos entre sí. El pueblo catalán, el español, todos los pueblos, son el Pueblo y la fuerza del Pueblo es la unión, que ninguna propaganda nos haga olvidar esta verdad esencial.




Que nos pueden obligar a defender leyes que no hicimos como nos obligan a trabajar para vivir o a mendigar si no tenemos trabajo, sí, pero lo mismo que podemos hacer huelga en el trabajo podemos abstenernos de pelear por ellos y sus injustas leyes. ¿O es que acaso las leyes que nos imponen son justas? ¿Quién decidió rescatar a la Banca? ¿Quién decidió pagar la deuda –la maldita deuda– quitándonos el pan de la boca? Los mismos que ahora apelan a una legalidad que ellos y sólo ellos modifican a su arbitrio.




Sin obviar los sentimientos, debemos hoy, el Pueblo, no dejar que campe la emocionalidad sin canalizarla a través de una reflexión, es ésta: los pueblos que no luchan entre sí son siempre hermanos, los españoles en Cataluña lo son de aquellos que no sienten la españolidad y viceversa. Los españoles de fuera de Cataluña nunca tendrán enemigos más allá de una nueva frontera. Los enemigos de todos los pueblos, del Pueblo, son los que dominan y explotan al Pueblo y no conforme con ello los echan a pelear vicariamente por sus propios intereses y privilegios. Si llegara el caso de nuestras gargantas como grito natural brotaría un ¡Abajo las armas! Y si no apuntar con ellas hacia arriba.