La libertad no consiste en abrazar la doctrina adecuada sino en desasirse de todas ellas

domingo, 29 de abril de 2018

INSTRUMENTALIZACIÓN DEL CASO "MANADA"




Estoy francamente alarmada, pero no por la ola de violaciones que parece asolar el país, sino por esa unanimidad en todos los partidos, en todos los noticieros. Con ese nuevo”metoo” en las redes, que recibe guiños desde Hollywood. 



Estoy francamente alarmada por la ola–esta cierta y palpable– de manipulación de masas colosal. Instrumentalizan una vez más a las víctimas (ya lo hicieron con las del terrorismo de ETA) para que pidan a gritos, manada unánime también, endurecimiento de leyes. Pavor me da toda esta orquestación que, en nombre de un supuesto bien social–más “seguridad” y tal– se dirije a un cambio de leyes cuyo fin último, me temo, no es proteger a las mujeres, sino, una vez más, abolir la presunción de inocencia para el hombre. Hay precedente y por tanto razón para la sospecha. En el nombre de las víctimas de asesinatos en el ámbito de la pareja, para su supuesta protección y amparo, se ideó la ignominiosa Ley de Violencia de Género, entonces nos la colaron porque crearon previamente la alarma social que tan útil es a los intereses del Sistema. Catorce años después la violencia que llaman de género no sólo no ha desaparecido sino que sirve a un conglomerado de ONGs, fundaciones de partido, etc, para sostener una industria infame que mueve cientos de millones. Catorce años después la convivencia se ha quebrado y cientos de hombres comunes son acusados y vilipendiados desde el poder, que les arrebató, con esa aberrante ley, la presunción de inocencia. Estoy viendo venir idéntica maniobra, una vuelta de tuerca más sobre el hombre común, para que los que escapen a la primera ley sean alcanzados por la que se cierne. ¿De verdad pensáis que las víctimas les interesan? Tenemos precedente para sospechar que no, que en absoluto, que las instrumentalizan, que se trata de otra cosa bien distinta. Una vuelta de tuerca más en la guerra de sexos. 





¿Por qué ha sido escogido precisamente el caso #manada? Se ha orquestado con tiempo, las televisiones–y por ende las redes– han calentado bien la atmósfera, han dispuesto de meses para hacerlo (8M mediante). Chica que obedece a un perfil medio de mujer joven de hoy, como víctima, cinco sujetos embrutecidos sin pizca de empatía y con la catadura moral de un reptil infecto, como perpetradores. Pero jóvenes de barrio, sin mucho recurso, no importa si entre ellos hay un soldado o un Guardia Civil, son peones sacrificables para el poder, que dispone de muchos para recambio.  





Si tiene lugar una ley que de facto erradique la presunción de inocencia (antecedente tenemos) será la puntilla para las relaciones eróticas heterosexuales, así que mujeres, hombres, vayan haciendo pedidos de ciborgs para follar y jeringuillas de semen a la incipiente industria de la reproducción por si a alguien se le antojara alguna vez un bebé de carne y hueso. 










martes, 17 de abril de 2018

REVERTIR EL ABUSO DEL LENGUAJE SIMPLIFICADOR

El lenguaje publicitario nos ha acostumbrado al eslogan donde, en  una frase con gancho o un mero sintagma,  se concentran mensajes tan adherentes como fácilmente transportables. Así como un pañuelo de papel sirve para cualquier contingencia higiénica, del mismo modo desenfundamos las frases hechas en cualquier ocasión de intercambio verbal. Constituyen un atajo fácil para despachar asuntos sin aplicar el menor esfuerzo reflexivo.

La propaganda está bien surtida de ese arsenal fraseológico contra el pensamiento que a fuerza de reiteración instala obviedades incuestionables.  Veamos algunos de esos recursos que están en boga.

«Masculinidad tóxica»,  el origen exacto de este sintagma es difícil determinarlo aunque es fácil  deducir que procede de la prosa ideológica feminista,  cuyo análisis llevaría una biblioteca.  Da por descontado que la masculinidad tiene en sí misma un cariz enfermizo, lesivo, turbio,  que todos parecen aceptar incluso aquellos de sexo masculino que se defienden de él prestándole de ese modo credibilidad.  

Vamos con otro, este alcanza la longitud de una oración subordinada: «Si dices que no eres ni de izquierdas ni de derechas entonces es que eres de derechas». Alguien lo dijo ésto,  no se sabe ya cuándo ni a cuento de qué,  pero ha llegado a arraigar en el acervo de los tópicos generalmente aceptados.  

«La violencia no tiene género»,  este es de nuevo cuño y ha surgido a fin de contrarrestar la perenne acusación de violencia atribuida al género masculino. Estará quizá justificado mientras perdure esa atribución implantada machaconamente por la propaganda,  pero la confortabilidad de su uso no puede sustituir un razonamiento que sustente por qué,  en efecto,  es una falacia que el análisis desapasionado de la realidad refuta.



Relegamos a otro espacio y momento citar algunas consignas de pancarta que también han enraizado en el lenguaje coloquial.  

El objeto de este texto,  por breve,  no es entrar en un análisis exhaustivo ni pormenorizado de los lugares comunes del habla sino advertir que tras ellos se esconde,  por lo general, asunción o aquiescencia del lenguaje simplificador de la propaganda,  sobados tópicos o frases comodín,  y que podemos darle un uso renovado a los mismos tomándolos como balizas señalizadoras de que se impone una reconsideración de ellos a la luz de una reflexión serena y contrastada por los hechos y la experiencia.

Dicho de otro modo:  que cada vez que hallemos un tópico asumido,  una frase muy cacareada, un lema muy repetido, nos suene una alarma que nos alerte de que ahí precisamente está ausente el pensamiento propio y por tanto encarnado el de los dueños de la propaganda, del estado de  opinión,  del discurso hegemónico. Pensar por uno mismo es subversivo pero a condición de que,  en efecto, hagamos ese esfuerzo.  Seguir consignas no es revolucionario, cuando las masas son pastoreadas desde los altavoces y las pantallas,  es al individuo a quien corresponde alzar su voz única y clara sobre el monocorde pensamiento dominante. 

sábado, 31 de marzo de 2018

COMODIDAD DE ACEPTAR DOGMAS



¡Los dogmas son tan cómodos! Te recuestas en ellos como en un sofá y luego a ver quién te saca de ahí. La mayoría no busca la verdad sino un dogma con prestigio para dormir la siesta más fácil y prolongadamente. #notelevantestodavía








jueves, 22 de marzo de 2018

LA CLASE POLÍTICA




La ominosa clase política se divide en mentirosos y más mentirosos. Difícil elección. Buscar la verdad es huir en dirección opuesta: a la política profesional y a la de medio pelo –el activismo, tan subvencionado– y encontrar realidades entre tú, yo, nosotros, vosotros, lejos de «ellos», bien lejos. 







Para combatir el reinado del caos vigente es necesario elaborar una base ética, con unos pocos valores explícitos (libres de cadenas ideológicas) sabemos cuáles son: basta escrutarnos a fondo la conciencia, quedarán descartados de este ejercicio los que no la tengan y ellos mismos caminarán hacia sus iguales, esos «ellos» tan ominosos.






martes, 13 de marzo de 2018

EL BOBO FEROZ



–¡Ven acá pa acá, corderaaaaa! –le dijo el bobo feroz.

Proliferaron y fueron manada. Luego te los encuentras en sanfermines y en manifestaciones históricas...







PREPOSICIÓN NECESARIA

Cuando una preposición marca una gran diferencia:

★ imaginación al poder (1968)
★ imaginación contra el poder (distopía)

–Papá ¿Para qué sirve la distopía?

ACTIVITIS

ACTIVITIS: enfermedad degenerativa que se contrae con el trasiego continuado de pancartas en manifestaciones masivas, lecturas compulsivas de manifiestos con megáfonos, sentadas, distribución de panfletos, pegada de carteles y demás actividades concernientes al ciudadano contestatario.



Cursa con jerga inclusiva, reiteración de slogans, jactancia en los gestos, petulancia discursiva y demás cualidades que denoten la aparente superioridad moral del sujeto padeciente.



Tratamiento: se recomienda al padeciente el aislamiento en habitación hermética donde reine el silencio y la penumbra, sin acceso a distracción alguna, por un mínimo de tres horas diarias durante un semestre. Si los síntomas persisten podrá prolongarse el aislamiento por tiempo indefinido.









viernes, 9 de marzo de 2018

REFLEXIONES SOBRE EL 8M

La «huelga» de ayer, 8M, no ha supuesto un cese significativo en la producción y el consumo. Sí han resultado, según cuentan, un éxito rotundo las manifestaciones. ¿Pero cuál era el objetivo? Antes de responder a hay que plantear otra más básica ¿Quiénes la convocaron? Se dirá que las organizaciones feministas, se dirá que los sindicatos presionados por ellas. Lo cierto es que quienes han alentado y promocionado el 8M global no conocen fronteras. Si las fronteras son escollos que afectan a las personas pero no a las mercancías ni al dinero, quienes manejan las mercancías y el dinero son los más interesados en una uniformidad de ideario, de costumbres, de culturas. Pero ¿Qué es “ideario" sino propaganda de los medios? ¿Qué son “costumbres” sino hábitos de consumo? ¿Qué son “culturas” sino humanos pintorescos que transitan por el desarraigo?



Es sabido (y quienes quieran utilizar la información en la red para contrastar u objetar la versión impuesta por el discurso hegemónico, pueden constatarlo) que las denominadas organizaciones no gubernamentales son un entramado que sirve a los intereses de quienes las financian. Contrariamente a lo que predican son financiadas por los gobiernos, también por los supraestados y por filántropos millonarios de oscura biografía. Conforman una tupida red de sucursales en todas partes. Reclutan para el activismo a un puñado de inquietos entre los que diseminan planes estratégicos de caridad envenenada, bien envuelta en ideales redentores. Esas organizaciones constituyen el sostén al proyecto globalizador en curso. Son ellas las que sirven de base operativa a movilizaciones ciudadanas. De ellas surgen un ramillete de activistas que lideran las causas justicieras de la modernidad, disciplinando a la grey que reclama derechos. Para ello cuentan con la inestimable colaboración de los medios de masas.



Resulta obvio señalar cómo las corporaciones de la comunicación han prestado sus altavoces estridentes a la promoción de esta «huelga» que, aliviada en la efectiva parada de la producción, es jaleada en la vertiente colorista de baño de masas arrobadas por la emocionalidad. Los noticieros y magazines de las televisiones han prestado gran parte del tiempo de emisión al morado y su glosario de quejas.


¿Pero cuál era el objetivo? No se trataba de parar la producción más que de modo simbólico, ni el consumo hoy tan ligado a ella. Se trataba de construir un relato global, mediático sobre todo pero con una performance participativa a pie de calle, para que no se diga. Por el precio de un paseo, un baño de emocionada multitud y unas cañas compartidas en las metas volantes o en la del final, siéntase, señora, luchadora por sus derechos, como es prescrito por los catecismos del bienpiensadista en boga. Lo han logrado, hay que decirlo.


El éxito, pues se han cumplido los objetivos prefijados, radica en que una masa amorfa demande exactamente lo que al sistema interesa implementar, más leyes represoras, porque hay que defender a las damas de la maléfica hidra del patriarcado, residente en cada prenda masculina impregnada de testosterona que circule por el viario.


También hay que consolidar el mercadeo laboral para las féminas, mano de obra subalterna dedicada a criar hijos ajenos, que ellas, por escaso nivel de renta, no pueden permitirse parir. Limpiadoras de las viviendas y los despachos de las que rompen el techo de cristal. Cuidadoras que bregan con la molesta e improductiva tercera edad. Hay que dinamizar, ya se sabe, la economía, la emprendeduría que supone autoexplotación, el trasiego de dinero que tributa al Estado. Porque el salario las libera, mientras el varón común las sojuzga y hay que ponerlas a salvo de él, no sea que se equivoquen y los vayan a querer siguiendo así esa tan despreciable costumbre del pasado que se llamaba amor.


Mujeres y amor ya no casarán en ningún contexto, de eso trata el 8M, los tiempos que lo precedieron y los aciagos tiempos que vendrán. Ni amarán al varón, sino que se defenderán de él, le azuzarán los perros de la sospecha hasta en el decir. Aunque acaso tratarán de servirse de él, proveedor de semen primero y de pensiones después, mediante las leyes que el Estado les otorga al efecto, que se consolidan y se amplían. Ni por lo general tendrán hijos, ese engorro para la predisponibilidad laboral, que supone además tiempo restado al ocio hedonista que tanto las divierte. De ese modo, empoderadas por el salario, distraídas por el consumo y protegidas por el Estado, habrán dado muerte de facto al macho que es, a decir de las voces autorizadas, tan insoportablemente opresor.




Somos tan dúctiles a la manipulación que hemos olvidado lo esencial, que los cuidados son tarea del amor, ese que no es rentable al Estado y al Mercado y que por eso ambos condenan. La interdependencia entre humanos constituye las bases de nuestra especie, el tejido que aglutina al sujeto pueblo en lucha contra la opresión. En el pasado ese tejido aún era sostén de huelgas, de las de verdad, en el momento presente nada de eso queda y el 8M es una vuelta de tuerca más. Han logrado quebrarnos no ya la protesta sino la convivencia. Divididos y enfrentados en lugar de mutualidad fraternal y amorosa nos despedazamos en una guerra de sexos que no precisa de bombas para destruirnos sino de altavoces potentes, de infatigable doctrina, de educación obligatoria, de ingenieros sociales y de leyes que otorgan a la mitad de la población la posibilidad de chantejear a la otra media. Leyes que ya existían en el Estado Español pero que serán ampliadas y endurecidas. Los países que han seguido la operación 8M serán los próximos en obtener semejante artefacto legal, que devendrá letal.


Primero nos cooptaron las causas, después las maneras en las que se desenvolvía la rebelión, ahora que ya nos colonizaron el pensamiento ni siquiera vemos la opresión, «...y a la mentira le llamarán verdad», dijo el profético autor, y a la tiranía le llaman derechos, se podría agregar.



miércoles, 14 de febrero de 2018

SIN LIBERTAD DE PENSAMIENTO




La libertad de expresión es escasa en este país, casi tanto como la libertad de pensamiento. De lo primero podemos responsabilizar al legislador, de lo segundo ¿a quién podremos responsabilizar?
Cierto que el discurso dominante está plagado de consignas destinadas a colonizar las conciencias, de modo que la opinión pública no sea sino la réplica ad náuseam  de esas consignas. No obstante, en un íntimo ejercicio de rebelión, podemos sustraernos a dichas consignas y cuestionarlas, ¿Pero lo hacemos o eludimos esa responsabilidad individual? Admitamos que delegamos el ejercicio de pensar a los voceros de la res pública porque tendemos a la cicatería del esfuerzo, mientras ésta persista el statu quo seguirá intacto.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SENTIMIENTO DE IDENTIDAD NACIONAL


Los recientes acontecimientos en Cataluña y la orquestación mediática que han generado nos han impulsado a cuestionarnos acerca de qué es la identidad nacional. Más allá de diccionarios políticos o atlas de historia, cuyas consultas probablemente se habrán visto incrementadas estos días, hemos asistido a una inundación de reacciones en la red. La visceralidad ha primado sobre la reflexión y no únicamente porque el ruido alcanzó niveles ensordecedores sino porque de repente todos actuábamos como si nos hubieran mentado a la madre, aunque no todos exaltados por idéntico motivo.

Hay un diccionario no escrito de palabras contaminadas por el abuso. En España la palabra «patria» o «patriotismo», salvo en ámbitos militares o filomilitares, no goza de buena reputación. Cuarenta años de dictadura militar más los últimos cuarenta de apropiación por la derecha, heredera de la dictadura, de la bandera rojigualda (aunque en la versión constitucional), no alientan a una mayoría de la población a venerarla, aunque, no obstante, fuera agitada en las glorias de la selección de hace unos años.

El patriotismo catalán que demandaba independencia, una secesión territorial de España (ese mapa que todos reconocemos desde los tiempos escolares) puso a la defensiva a algunos que de repente se reconocieron españoles según ordena la constitución vigente y que, conforme a ello, obedecieron al impulso de correr hacia el bazar de la esquina a comprar una bandera, doblada en mil pliegues, para, sin demoras con la plancha, colgarla en el balcón. Ni qué decir de los avatares con la enseña que provocaron discusiones virtuales y baneados a mansalva y no necesariamente de catalanistas sino de esa otra España con sentimiento tricolor.




domingo, 12 de noviembre de 2017

ADA O EL CANDOR



En fecha reciente la señora Colau se ha retratado junto a la activista Naomi Klein, que abarrota auditorios internacionales con  su crítica al capitalismo del desastre. Dicha crítica, parcial, porque obvia decir que el capitalismo en sí supone un desastre,  desea y proclama un capitalismo de rostro humano. Entelequia ésta propia de la izquierda que, en la disyuntiva proporcionada por el mismo  Sistema, opta por el Estado frente al Mercado. No es de extrañar que, agradecido con quienes intentan mejorarlo, el Sistema ceda espacios amplios y altavoces de altos decibelios a tal fin. Así sucedió con los partidos de nuevo cuño que llegaron para romper el manoseado bipartidismo del 78. A sus líderes se les concedió la plataforma de las televisiones generalistas para darse a conocer. Sucedió con Rivera, con Iglesias y con la propia Colau, otrora activista por el derecho a la vivienda y hoy alcaldesa de una gran ciudad desde donde se postula para liderar mayores cuotas de poder.




El magnetismo del poder seduce, en particular a determinadas personalidades. El ejercicio del poder suele corromper, no necesariamente impulsando a saquear los presupuestos institucionales, que también (contamos por cientos los ejemplos de ésto en el panorama patrio) sino porque el dominio sobre otro, sujetar a otro por el deber de obediencia, proporciona un aura de superioridad, latente en quienes aspiran al poder, desarrollado hasta la megalomanía cuando de facto se ordena y se manda. Que ese poder pretenda legitimarse por medio de las urnas no le resta perversidad, le añade, sí, un esfuerzo en las tareas de seducción. Dos son las características que no pueden faltar en un aspirante a líder que pretenda medrar: encanto seductor y maquiavelismo, combinadas garantizan la prosperidad del pretendiente a cualquier «trono».

Colau lo sabe desde mucho antes de tomar el bastón de mando de la alcaldía. El activismo social sirve de trampolín propicio para el ascenso político de determinadas personalidades carismáticas. Sobre todo si no se posee fortuna o apellido por línea familiar, si no se tienen méritos académicos que airear, entonces un sindicato, una ONG, el activismo reclamante de derechos, es el lugar idóneo desde donde escalar en la pirámide social. Seduciendo por aquí, zancadilleando por allá, pactando con el mismo Satán, se han consolidado algunas carreras con carteras ministeriales y cargos de variado rango.




El candor, pues, no es un adjetivo que defina a los aspirantes a puestos de mando. Sí a aquellos que son seducidos: los palmeros y votantes. No sé si entre ellos se cuenta a ese que recientemente ha gritado «traidora» a Colau en un acto público. Un despecho tal no puede provenir sino de alguien que ha creído fervorosamente que ella era la voz de los sin voz, que esta vez sí lo iba a representar una digna representante. El caso es que fue desalojado por la seguridad allí presente y su pancarta resultó tan ninguneada como su dignidad. «¡Dejadle hablar!», gritó la aludida, a sabiendas de que no sucedería y porque mandarle decapitar resultaría excesivo hasta para la reina del cuento de Alicia.

martes, 7 de noviembre de 2017

ASÍ EN CATALUÑA COMO EN ESPAÑA



El Sistema (Estado y Capital) nos vende un paraíso que está siempre en otra parte, para pagar su alto precio nos mantiene, como cobayas, corriendo sin parar sobre una cinta deslizante, de manera que nunca alcancemos el fruto tentador.

Sea por un fetiche de marca que nos cree la ilusión de parecernos al futbolista o la modelo (paradigmas del triunfo) o por unos paraísos ideológicos que prometen lo que nunca han de cumplir, nos afanamos ansiosos en pos de una zanahoria, huyendo siempre del palo amenazante de damocles que nunca falta.

El Sistema nos puede vender lo que quiera porque todos los medios están a su servicio. Generalmente nos vende un pack completo donde se incluye el “problema” junto con la “ solución” en un kit con todas las piezas para armar. Como tiernos infantes nos entretenemos con el Lego de mil piezas, así, como los niños, bien distraídos, no damos la lata, o la damos con asuntos poco relevantes (¿Cómo se encaja esta pieza, papá?)

En Cataluña se nos vende una República Independiente, y Cataluña es pionera, la avanzadilla. El producto estrella, el Lego nivel dios, será la República Federal Española, o Confederal si hace falta. Aunque aún no ha llegado el momento del conejo triunfal de la chistera, antes habrá una ración de llanto y crujir de dientes, un quítame ese rey con este basto, un poquito de “revolución” televisada, un manifestódromo donde lucir pancartas; para así poder verter alguna lágrima de emoción con proclamaciones, que el espectáculo, ya se sabe, debe tener exposición, nudo y desenlace y todo debe ser narrado a su tiempo, los guionistas lo saben.

Así en Cataluña como en España no serán puesto en entredicho los grandes pilares del Sistema: la explotación del salariado, la esquilmación de los recursos, la vejación de la Naturaleza, la quiebra del sentido ético de la existencia que nos hizo humanos. Continuará habiendo clases, tanto esas aulas donde se nos seguirá adoctrinando “gratuitamente”, como las otras, las que designan quiénes son triunfadores y quiénes tienen que seguir corriendo sobre la cinta deslizante.

El paraíso está siempre en otra parte para una inmensa mayoría, salvo para esas minorías tan cualificadas que tienen el paraíso cuajado de millones al alcance de un vuelo de jet privado, o de aeronave oficial, tanto da, todos los vuelos les pertenecen. Aunque tal vez, sólo tal vez, los que permanecemos a ras de suelo recibamos un puñado de caramelos sobre nuestras cabezas, como sucede en las cabalgatas, y nos daremos empellones unos con otros por recoger los caídos al suelo. Quizá sonríamos, incluso, con una alegría inducida, si esos caramelos no nos los dispensan por esta vez unos Reyes. 


martes, 26 de septiembre de 2017

TODOS LOS PUEBLOS EL PUEBLO





La mayoría de los catalanes, como de los españoles, son gente del pueblo, desposeídos, que ni ejercen el poder ni administran el capital, trabajadores a quienes otros explotan si están empleados o sufren la angustia de no tener un modo de subsistencia.




En Cataluña y en España deciden por todos una élite corrupta que, en sus disputas por el poder, han dejado al descubierto sus vilezas, antes camufladas por la propaganda y hoy ya indisimulables bajo el cruce de vituperios disfrazados de legitimidades o legalidades que todo lo embarra.




La oligarquía catalana (esa alianza estrecha entre quienes ejercen el poder político y quienes poseen el dinero) está promoviendo desde hace tiempo, valiéndose de sus muchos medios adoctrinadores, la creación de un Estado independiente, mediante un referéndum que han dado en denominar “derecho a decidir”. Es como poco llamativo que quienes lo deciden todo, desde siempre, estén dispuestos a compartir el privilegio de decidir con quienes no deciden nada nunca. ¿No será que la decisión es única, y en un sólo sentido, aprovechable en todo caso para quienes la promueven con tanto ahínco?




¿Qué es un referéndum? Más allá de una consulta que el gobierno vigente hace a la población mayor de edad mediante el ejercicio del voto, suele ser, como las elecciones, el método por el que el poder se da una conveniente capa de barniz legitimista ante una masa de gobernados que dan su consentimiento. No es un acto democrático, pues para que lo fuera todas las opciones deberían disponer de los mismos medios de difusión de ideas, pero quienes convocan votaciones son también los que dirigen el sentido de ellas en la dirección que conviene a sus intereses.




Hay una parte del pueblo catalán, no obstante, que siente su catalanidad incompatible con una españolidad que le es ajena. Otra parte que no siente esa incompatibilidad. Esto no es un fenómeno de hoy, viene de antiguo, lo que sí es nuevo es que estos dos sentimientos hayan sido azuzados por la mano propagandística de quienes ostentan el poder. Llegados a este punto la fractura entre el pueblo es un hecho. Llamativo es que la fractura no se haya producido entre el pueblo –todo él– y quienes ostentan el poder en cualquiera de sus formas; por tanto ¿A quién beneficia un pueblo roto?




Hemos hablado de catalanidad y españolidad como sentimientos porque, más allá de disquisiciones legales, eso son: sentimientos. Los sentimientos nunca son errados. Los pensamientos pueden debatirse, refutarse, los sentimientos no, se sienten y en la medida que se sienten son certeros, no ofrecen resquicio a la duda. Los humanos somos seres pensantes y sintientes, no podemos descartar lo uno ni lo otro sin descartar una parte de lo que somos. Se nos dirá que es más fácil agitar lo emocional en nosotros que lo reflexivo. Pero los sentimientos no son emocionalidad exenta. Son emociones asentadas por la vivencia, por un hacer cotidiano. Para que la emoción cuaje en sentimiento, además, debe mediar un pensamiento éste sí cuestionable.




Aunque la cuestión principal a plantear es que si finalmente hay un referéndum (tenga lugar o no el del próximo 1-O, no parece que haya otra salida pacífica a la crisis planteada) y hubiera una mayoría suficiente de síes, o por el contrario el Estado decidiera emplear la contundencia de la fuerza en la cual se asienta, el ejército, ¿qué cabe hacer al pueblo? Tanto al catalán como al español fuera o dentro de Cataluña, es no enfrentarse entre sí. Al pueblo de fuera de Cataluña no se nos pierde nada con una independencia en Cataluña ¿Poseemos acaso esa tierra? ¿Debemos decidir por otros o debemos decidir por nosotros mismos allá donde cada uno de nosotros se encuentra? ¿Hicimos nosotros las leyes que obligan a conservar fronteras? Si quieren pelear que peleen ellos: los que mandan, y que se maten ellos entre sí. El pueblo catalán, el español, todos los pueblos, son el Pueblo y la fuerza del Pueblo es la unión, que ninguna propaganda nos haga olvidar esta verdad esencial.




Que nos pueden obligar a defender leyes que no hicimos como nos obligan a trabajar para vivir o a mendigar si no tenemos trabajo, sí, pero lo mismo que podemos hacer huelga en el trabajo podemos abstenernos de pelear por ellos y sus injustas leyes. ¿O es que acaso las leyes que nos imponen son justas? ¿Quién decidió rescatar a la Banca? ¿Quién decidió pagar la deuda –la maldita deuda– quitándonos el pan de la boca? Los mismos que ahora apelan a una legalidad que ellos y sólo ellos modifican a su arbitrio.




Sin obviar los sentimientos, debemos hoy, el Pueblo, no dejar que campe la emocionalidad sin canalizarla a través de una reflexión, es ésta: los pueblos que no luchan entre sí son siempre hermanos, los españoles en Cataluña lo son de aquellos que no sienten la españolidad y viceversa. Los españoles de fuera de Cataluña nunca tendrán enemigos más allá de una nueva frontera. Los enemigos de todos los pueblos, del Pueblo, son los que dominan y explotan al Pueblo y no conforme con ello los echan a pelear vicariamente por sus propios intereses y privilegios. Si llegara el caso de nuestras gargantas como grito natural brotaría un ¡Abajo las armas! Y si no apuntar con ellas hacia arriba.












sábado, 2 de septiembre de 2017

ISLAMOFILIA VERSUS ISLAMOFOBIA



Ni islamofilia ni islamofobia, pero no por una cuestión de cómoda equidistancia, sino porque ambas están siendo jaleadas desde la propaganda del Sistema. Los métodos ya los conocemos, consisten en crear dos alternativas supuestamente contrarias y hacernos pelear tomando partido por una de ellas. Lo hacen con un fin. Rompámosle la estrategia.

No puede existir filia entre desconocidos, tratar a alguien con especial deferencia por el mero hecho de que provenga de una cultura diferente a la propia es prodigarle un trato paternalista, por lo tanto es no considerarlo en un plano de igualdad.

No puede existir fobia entre desconocidos a menos que los prejuicios hayan sido alimentados, si así fuera cabe preguntarse ¿cómo, de qué forma? ¿hasta qué punto lo han sido con anuencia propia?

Podemos valernos de datos a fin de afrontar la cuestión con objetividad ¿estamos siendo invadidos? ¿los que llegan son conscientes de ello? ¿quién los alienta a venir? ¿de qué métodos se vale? ¿no es más justo poder vivir en la tierra  donde uno nace y no en una cultura diferente, lejos de semejantes y allegados y sin raíces? ¿Qué buscamos cuando emigramos?

Las fronteras del mundo son artificios, quienes las imponen son los que determinan quién ha de saltarlas, cuando y porqué. Desde tiempo inmemorial pequeños grupos humanos han optado por desplazarse en busca de lugares nuevos donde residir, en ese sentido las migraciones forman parte de la esencia humana. Las migraciones masivas, sin embargo, son un fenómeno moderno, inflado por la globalización, lo que equivale a decir por las guerras de expolio, por las demandas del consumo y por la devaluación de la fuerza de trabajo para la producción.

Tras décadas de políticas contraceptivas, la demografía en Europa alcanza una quiebra depresiva, en los países geográficamente más cercanos es pujante, coincide que estos países pertenecen al Islam.




jueves, 31 de agosto de 2017

LA FE DE GÉNERO



Las ideologías, como sistema cerrado de creencias que son, ciegan. Por eso, quienes profesan la fe de la ideología de género, están impedidos para ver la realidad sobre el caso Juana Rivas. Si las mujeres son víctimas por el hecho de ser mujeres y los hombres victimarios igualmente por designio de su sexo, entonces no se podrá comprender que haya mujeres no víctimas ni que haya mujeres victimarias. Aunque haberlas haylas y no son casos excepcionales.

Cada vez a más mujeres el feminismo no nos representa. ¿cómo me va representar una ideología que niega mi completa humanidad? El ser humano puede optar desde su conciencia por ejercer el bien o el mal, y esta opción corresponde al individuo como tal, con su acervo, su biografía, su personalidad, su carácter.

Pero esta ideología niega la conciencia en el ser humano mujer ya que, al situarla en el permanente rol de víctima, le niega poder de decisión sobre sí misma. Y recuerda con ello, bastante, a aquellos prebostes de la iglesia que negaban que tuviera alma. No me extraña esta coincidencia, de hecho estamos refiriéndonos a dos doctrinas, dos fes, dos sistemas rígidos de creencias que a menudo son rivales en el ring de la sociedad pero que se rigen por esquemas idénticos. De un lado un obispo lanza una diatriba contra las feministas y sus fieles los aplauden acaloradamente, en respuesta el feminismo lanza una andanada  de bragas manchadas de sangre a la fachada del obispado y sus fieles se creen el colmo de lo subversivo. Pero no son tan distintas, no, incluso ambas fes sacan de procesión sus iconos más reverenciados, la una pasea torturados y escarnecidos, la otra, procesiona con tijeras, machetes, y hasta coños de silicona (también con pollas del mismo material y diversas proporciones en el día del orgullo gay). 



Ambas son espectáculos rivalizando en la era del espectáculo y no dejarían de ser hechos pintorescos si no fuera porque detrás de todo dogma de fe se esconde una inquisición que lo preserva a sangre y fuego, si no fuera porque esa inquisición necesita de chivos expiatorios y hasta de sacrificios humanos. 



Si las mujeres son siempre víctimas y los hombres siempre victimarios la cacería del hombre está justificada, así la ley de Linch es la ley supremacista del feminismo. Esa ley en el Estado Español se llama Ley de Violencia de Género, de un sólo género, el designado como violento, el hombre, el otro, la mujer, es siempre víctima ¿no recuerda esto demasiado a ese otro dogma de una “siempre” virgen maría? Seguro que si ahondamos hallamos más similitudes.

No, el feminismo no me representa, me declaro librepensadora, y estoy dispuesta a asumir que me lapidarán desde esa fe y desde la otra. Es el precio que tiene pensar, la fe –cualquiera de ellas– es infinitamente más cómoda, pero no se trata de optar por la comodidad sino por la libertad, me niego al victimismo, me quiero libre.




lunes, 21 de agosto de 2017

ESTRATEGIA DEL TERROR




No es paranoia, las conspiraciones existen, los Estados siempre se sirvieron de ellas. Llegamos a conocer algunas muchos años después (v.g.Operación Gladio). Las complejidades de la geoestrategia actual crea extrañas alianzas y engorda monstruos. El Isis (o Daesh, antes Alqaeda) fueron en origen guerrillas locales impulsadas luego por las potencias occidentales, con EEUU a la cabeza. Resultan útiles para lograr la estrategia del caos en países donde aún quedan recursos energéticos que expoliar. También resultan útiles para sembrar el miedo en occidente, con atentados que no requieren gran despliegue, ni siquiera armas, basta un vehículo, basta embestir a la multitud. Basta con repetir hasta el hartazgo en los medios que estamos en peligro.



Que el miedo es muy útil a quienes gobiernan tampoco es una novedad. Las razones de Estado lo promueven y se sirven convenientemente de él.



El terror en la población es fácil sembrarlo, como hemos visto. Además de los medios con su incesante  discurso, si las sospechas se ciernen sobre un colectivo llegado en los últimos  años a convivir entre nosotros, los musulmanes, de los que guardamos en el acerbo un antagonismo histórico, el cóctel de probables conflictos está servido.



No hace falta aclarar que no todos los musulmanes son partidarios del integrismo islámico, ni que todos ellos se dedican al terrorismo, porque con que pertenezcan a una cultura que nos es ajena es suficiente para insuflar las convenientes sospechas.






Las ideologías que nos dominan en esta parte del globo ya lograron hace tiempo que consideráramos a nuestro vecino –tan autóctono como nosotros– como potencial enemigo y competidor. Qué no lograrán que pensemos del recién llegado.



La propaganda del Sistema nos lanza mensajes contradictorios. Por un lado la hidra islamista acecha por todas partes, no sospeche sólo de su vecino, nos viene a decir, sospeche con más ahínco del moro, ya no tiene  usted que avergonzarse de ello porque esté mal visto señalarlos como competidores en el mercado laboral y en los servicios sociales, puede usted odiarle sin sentimientos de culpa dado que él puede ser un terrorista.



Por otro lado nos conmina, con los discursos paternalistas de las ongs, a repartir con ellos nuestro pan de los pobres. E incluso a considerarlos mejores que nosotros, tanto que nos odiamos, ya no alcanzamos a encontrar nada aceptable en nosotros mismos.



Se avecinan tiempos conflictivos. A la escasez de recursos se sumarán tensiones inducidas en la población. Qué hacer. No es aceptable organizar cuadrillas hitlerianas de matones para administrar somantas, ni tampoco es conveniente pecar de ingenuos, si los autóctonos somos adoctrinados desde la cuna en una historia de vencedores permanentes donde los derechos caen siempre de nuestro lado, también los musulmanes han sido aleccionados, los unos y los otros seguimos siendo carne de cañón y de negocio para las élites. Con toda probabilidad nos dejaremos conducir cada quien por nuestros amos, eso sí a cada cual nos harán creer que salvamos una civilización.

martes, 15 de agosto de 2017



LA NOCIVA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD


¿Felicidad? Felicidad es darle la vuelta a la almohada
y seguir durmiendo (meme anónimo)

El regalo de la felicidad le pertenece
a quienes lo sacan de su envoltorio (meme anónimo)


Existen, como es obvio, diversidad de caracteres y de personalidades aunque hay algo que define al sujeto contemporáneo  y que conlleva consecuencias altamente negativas: nos hemos vuelto especialistas en el arte de la fuga.

Pero ¿de qué queremos fugarnos?, nos preguntaremos. Sería más breve señalar de qué no pues el miedo adopta diversas formas y es hábilmente inducido desde las instancias de poder.

Viene siendo lugar común aducir que nuestra sociedad no nos gusta,  que habitamos un mundo en el que las condiciones de vida son cada vez más difíciles.

Al individuo, sin embargo, le corresponde una parte no menor de responsabilidad en lo que la sociedad es. Para afrontarla es preciso no ceder de continuo ante el escapismo que nos proporcionan el consumo y las nuevas tecnologías.

Fundamentalmente rehuimos afrontar el dolor, ese dolor que el poeta definió como el mayor de todos: el de sabernos vivos, la pesadumbre de la vida consciente.

No querer afrontarlo nos despoja de lo que contribuyó a hacernos prosperar como especie, la capacidad para sobreponerse a los infortunios.  Como consecuencia de esta pérdida parece advertirse una decadencia ¿Hemos sido en alguna etapa de la historia psíquicamente tan vulnerables como ahora? ¿Por qué se producen hoy tantas quiebras anímicas y con tan fatales consecuencias?

Los trastornos psicológicos aumentan, nos dicen los expertos que se dedican a definirlos y clasificarlos. Podremos desestimar tales opiniones pero no podemos obviar lo que padecemos en primera persona: cada día nos sentimos más impotentes y más inermes ante las adversidades. A todos los miedos añadimos el temor mayor:  el de enfrentarnos a lo que de intrínsecamente doloroso tiene el vivir.

Esa negación del dolor se convierte en la búsqueda desaforada de la felicidad. El mercado de consumo encuentra en esa incesante búsqueda  un filón altamente rentable. La publicidad alienta, asimismo, como valor supremo, el disfrute y el goce, que puede ser adquirido en bienes o estilos de vida. La industria farmacéutica nos proporciona píldoras aturdidoras y la del entretenimiento diversión a toda máquina ya sea en juegos virtuales, películas o espectáculos de toda índole. De esta manera la evasión se nos hace asequible, está presente en todas partes y es fácil practicarla hasta hacernos expertos en ella.

Pero fugarse es optar por la inconsciencia. Negar la realidad no la cambia en absoluto, tan sólo la disfraza. Escapar consiste en aplazar la responsabilidad no en diluirla.

Perseguir la felicidad es una quimera, un vil engaño. La vida humana no sabe de absolutos. La alegría en ella es efímera y el dolor inevitable. No asumirlo no lo erradica y aún puede acrecentarlo.  Como niños aferrados a su juguete sólo deseamos que la parte lúdica de la existencia lo cope todo, nos enrabietamos como ellos incapaces de tolerar la frustración si la realidad decreta el fin del juego.

Cómo hemos consentido, cabe preguntarnos,  infantilizarnos hasta el punto de vivir una vida incompleta, de débiles mentales,  disminuidos en las capacidades que nos definen como humanos. Un somero atisbo a la historia nos dirá que en la adquisición de fortaleza, habilidades manuales, intelectivas y convivenciales es donde el sujeto humano se ha venido construyendo a sí mismo y no en el permanente e insustancial divertimento.

Como un célebre personaje de cuento de hadas nos hemos negado a crecer y ya sólo aspiramos a una felicidad de estupefaciente,  sea éste químico o ideológico, que abotarga y corroe lo que de cualitativo nos corresponde.




La  búsqueda de la felicidad fue introducida como derecho en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América en 1776. Debe al desarrollo de la industria y al ideal de progreso aportado por la ideología liberal   su implantación en el ideario social. Hoy parece indiscutible que tenemos derecho a buscarla. Un derecho es una prebenda que se nos otorga desde el poder, ese poder “magnánimo” nos instila el deseo de la felicidad desde las leyes y por los aparatos de adoctrinamiento y obtiene réditos de ello.

La nociva búsqueda de la felicidad está debilitando al sujeto humano pero además está devastando el planeta, pues se nos vende en objetos cuya producción requiere de la continua esquilmación de recursos y de la agresión constante a la naturaleza.

Se impone, pues, que despertemos del letargo y comencemos a asumir la realidad tal cual es. El trabajo asalariado nos mantiene en perpetua explotación, cuando no en condiciones de humillación y hostigamiento.  Ganarse el sustento se vuelve tarea cada vez más dificultosa por la precarización de los empleos. Los ideales de salud y belleza impuestos por la publicidad son deliberadamente falaces para así mantenernos en el perpetuo estrés del consumo, y por tanto inalcanzables,  esos “valores” e ideales además no han nacido de la propia reflexión sino que nos han sido inculcados.

Vivimos en aglomeraciones que son la adición de individuos atomizados y enfrentados. Las redes de apoyo, que hasta hace unas décadas tejían la convivencia, han desaparecido y en su lugar se ha instalado la desconfianza y la negación del otro.

Nos hallamos rodeados de tóxicos: en la alimentación, en el aire...y hasta nosotros mismos adoptamos o padecemos comportamientos lesivos.

La enfermedad, la decrepitud que sobreviene con la edad, la muerte de allegados o la propia son hechos consustanciales al ser humano y constituyen  el dolor esencial que queremos soslayar cuando nos situamos en la caza permanente de la felicidad por la diversión y el continuo entretenimiento. Esa adscripción sin pausa al arte de la fuga en la que nos hemos hecho expertos, lejos de erradicar el dolor nos debilita ante él y nos desarma, distraernos no lo hace desaparecer pues forma parte de lo que somos.

Una vez nos hemos cantado esas verdades que tanto nos incomodan, nos corresponde elegir si vamos a continuar viviendo en la ficción que nos construye la industria de la felicidad u optaremos por autoconstruirnos en una realidad plenamente asumida, pues distraernos no la cambia.

Las desdichas inherentes a nuestra condición no pueden ser cambiadas,  nos sabemos mortales y vulnerables a la enfermedad. Para cambiar las que sí podrían ser diferentes debemos  hacer acopio de valor, fortalecernos tanto en lo individual como en lo colectivo, restaurando la convivencia basada en valores de cooperación y fraternidad, generando ideales éticos y estéticos a la medida de lo humano y en la diversidad que lo caracteriza.

Sólo en el esfuerzo y la lucha constantes podremos liberarnos de la esclavitud del salariado, detener el ecocidio, construir una sociedad libre de explotación y que no esté regida por los intereses del lucro y la dominación. Pero esto no sucederá mientras dediquemos el tiempo  a perseguir irreales animalitos en las redes virtuales, nos emborrachemos por costumbre o convirtamos las series de televisión en el argumento estelar de nuestras vidas. Queda patente, pues, que la industria de la felicidad no sólo constituye un pingüe negocio para sus promotores sino que resulta el perfecto antídoto contra las rebeliones, un sedante magistral contra el ansia de libertad y emancipación que de darse en los individuos pondrían en guardia al statu quo dominante.