La libertad no consiste en abrazar la doctrina adecuada sino en desasirse de todas ellas

lunes, 24 de junio de 2019

DIÁLOGO DE BESUGOS





–Le veo morado, ¿Es grave, doctor Sánchez?

+¡Quítese las gafas y apague el canuto!

–Sin las gafas pierdo la perspectiva y degenero

+Quiero que aprecie mi after shave con nanoparticulas hialurónicas, estoy barajando presentar mi candidatura a mister universo

–Bien pensado, como máster del universo no necesitará respaldos

+No se confunda, lo mío no es un máster sino un doctorado, todavía hay clases

–Ah, si es porque no se ha acabado el curso…

+No puede acabar hasta que me invistan

–Si le invitan, tómese una a mi salud y a la suya...sigo viéndole morado, necesitará una píldora, se la doro, vuelta y vuelta ¿O prefiere un supositorio?

+Supone mal, no estoy enfermo, colóquese detrás del espejo, no me interesan sus suposiciones, debo contemplarme

–Me colocaría pero he apagado el canuto, mis posiciones,   aburridas, como le tengo dicho a la Mari, que no innovamos, chata…

+No me hable de oposiciones, los pactos prosperan, están a mi disposición

–Pues eso, haga una deposición, aunque sea transitoria…

–...









FEMINAZIS




Si rebates a una femilila te llama facha, pero si la llamas feminazi te manda leer. Y vas y lees, sobre el nazismo, pongamos por caso,  y así es como te rearfirmas. Pero mientras tanto la feminazi se ha largao a hacer una performance o a cumplir con su agenda de linchamientos. Así que tienes que seguir leyendo y así es cómo llegas a la S de Scum o a una tal Workin. Pero si no estás para mucha complicación tiras de titular de prensa y te das de frente con Carmena o Carmen Calvo, nuestro producto interior bruto. Que aquí importar ideas importamos (sobre todo las malas) pero si se trata de mala idea lo petamos en autarquía. También tenemos a Carmen Montón (no digo de qué es el montón, lo dejo a la libre imaginación del informado lector) ¿Y Adriana Lastra o era Lastre? Vamos a dejarlo en tablas: Lastr@, o le añadimos una incógnita Lastrx.  

Y con esto y un bizcocho ...me aprieta la talla treinta y ocho. Rompan filas. ¡Heil, Calvo!










EL AGUA Y EL ACEITE






Las opiniones vertidas en redes sobre el caso #manada están enconadas en dos polos (¡Qué sorpresa!). En uno (polo A) predomina la "fe" y la emocionalidad exacerbada con expresiones que oscilan entre el "hermana yo sí te creo" de ellas y el "¡Violadores! Violadores!" de ellos.



En el otro polo (polo B) se sitúan quienes, careciendo de "fe", y por tanto transidos de dudas razonables (¿O es que no es razonable desconfiar de las orquestaciones mediáticas? Y sobre todo de la sospechosa unanimidad no sólo entre los medios sino de éstos con los poderes ejecutivo, legislativo, y ahora, además, judicial), pues esos, los intensos, los que se han procurado con tiempo información adicional a fin de contrastar los ruidosos titulares, esos mismos que son, sí, a qué negarlo,un tanto moscacojoneristas vocacionales.



Situarse en el polo A es cómodo, la "fe" viene dada y es una luz que te inunda sin sombra de sospecha, no hay nada que currarse, las cosas son como vienen dadas y cuando hay ruido es que el río lleva agua. Además que ellos y sobre todo ellas (ellas ni te cuento) se sienten como se sienten, (con ganas de hostiar para que no les hostien, tal vez,  porque ya se sabe que el que da primero da dos veces, y esto es una guerra preventiva) y sentir es lo que cuenta, sentir mucho, cuanto más sentimientos más certezas. El ruido de tripas acompasa al mediático y esto es una jaula de grillos, pero todos eligen estar donde más grillos haya porque ahí está la miga del mendrugo, seguramente.



Situarse en el polo B es muy incómodo: hay que buscar información, leerse tochos, contener las tripas, poner en cuarentena los impulsos y por si eso fuera poco hay que nadar contra corriente (y el río va cargadito, que no en balde suena atronadoramente) Exige además un último arrojo: asumir que te baneen o te manden a la zona hate en persona gente que hasta ayer te amaba, le daba like a tus gatitos o se tomaba un café contigo en el bar Manolo, y  lo mismo lo uno que lo otro ocurre, es sabido, aunque duela más lo del colega del barrio. Pero todo sea por encontrar la pulpa al tomate, porque cuate ahí hay tomate.



En fin, el agua y el aceite no hacen liga, además el agua es caudalosa y el aceite solo una gota en el océano. Los tiempos marcan la emocionalidad sin embridar y el raciocinio está out, knock out, abatido entre las cuerdas del ring, hostiado a tope.



Visto lo visto una se pregunta si no hará falta un poquito de nueva Ilustración o es que sobran iluminaos, sí, de esos del tipo me siento en el plató y largo fiesta pa facilitaros lo que tenéis que opinar, porque os quiero mogollón y lo hago por vuestro bien, que no se os puede dejar solos.



Mientras tanto una se sienta a la puerta no sabe si a ver pasar a su enemigo o a esperar a Godot pero en cualquier caso en vaso largo y con hielo.











SENTENCIADOS





El nazismo (ahora estoy leyendo sobre eso) desmontó el estado de derecho para instalar "tribunales del pueblo" es decir juicios sumarios, delitos de autor, etc. Pero eso sí, creó leyes ad hoc para que todo finalmente cuadrara como legal. ¿Cómo pudo suceder?, Nos preguntaremos. La propaganda y la agitación de masas fue tal que nadie opuso objeción, ni los partidos en la oposición ni los sindicatos ni gremio alguno, todos fueron cooptados o machacados. Cuando tanto se habla de memoria histórica de forma banal deberíamos refrescar la memoria de los errores del pasado para aprender algo valioso para el presente.



Un presente que asoma con muy mal cariz cuando turbas enfurecidas en las puertas de los tribunales dictan veredictos. Turbas azuzadas –asunto no menor–por los medios al unísono y con el conveniente anclaje en las instituciones del poder: en el parlamento, en el funcionariado de todo pelaje, en el ejecutivo y, claro está, también en la judicatura.



La cruz gamada pasó a la historia, de amargo recuerdo. Ahora ondean nuevas banderas, de un cierto color lila amoratado. Se disfrazan de salvadores pero vienen a por nosotros, no sólo a por ellos –los hombres– aunque por ellos hayan empezado, vienen también a por nosotras, sus compañeras, sus amigas, sus hijas o sus madres  y también a por ti, mujer lila, aunque creas que te están "salvando", para entonces ya no podrás apelar a sororidades, porque no quedará nadie, sino la fría burocracia a la que estás contribuyendo cuando pides cambios de leyes destinados a hacernos menos libres, más sujetos al poder, más y mejor dominados por él.



Una ley de consentimiento es lo que viene gestándose en estos dos últimos años de propaganda sin descanso, de agitación constante. Para que mujeres y hombres, cada vez más alejados y enfrentados, nos convirtamos todos en harapos en manos de las instituciones de poder y guiñoles de ellas.



Eso sí, todo, una vez desmontado el estado de derecho, volverá a ser legal pero con una legalidad nueva, diferente. Tan legal como lo es la ley feminista más veterana entre nosotros la Ley de Violencia de Género, 15 años  sin presunción de inocencia para el hombre que caiga bajo su rueda.



Se trataba entonces de penalizar las parejas estables, ahora se nos viene la siguiente vuelta de tuerca: prohibir (de facto) el sexo libre. Veréis que bien vamos a estar todos y todas, solos y solas y bajo permanente sospecha. ¡Qué triunfo para los que administran el poder y los negocios! Pero eso sí dirán –porque no dejáis de gritar pidiendo cadenas– que lo han pedido las masas en #manadas.









MIRAR EL CÉNTIMO




La cuenta suma 3,05. Le doy a la china un billete de 5 y cuatro céntimos que recaudo del fondo del monedero, así ella no tendrá que desprenderse de cambio y no me largará un puñado de chatarra.

-No, no –protesta– yo cambio.

Sonrío sorprendida y comento:

-Oriente es Oriente y Occidente, Occidente.

Ella devuelve, ampliada, la sonrisa y sentencia:

-Chi, chi, Oliente es Oliente y Ochidente, Ochidente, chi, chi.

Le devuelvo una moneda de 5 céntimos (de las que me ha dado) a modo de propina o, más bien,  para dejar claro que no quería robarle un céntimo y vuelve a protestar, aunque pronto la hace desaparecer en el cajón.

-Chi, chi, Oliente es Oliente y Ochidente, Ochidente, chi, chi. (Carcajada, de Fumanchú, me ha parecido)











viernes, 24 de mayo de 2019

SEPELIO DE RUBALCABA



Cuando muere un político lo mejor que pueden decir de él los medios es que era un hombre de Estado. Porque al parecer ser un hombre de Estado es algo fetén, o muy fetén, o incluso de lo más fetén, casi tanto como ser un banquero o un Bill Gates, pero sin ese aire de sospecha que envuelve a los amasadores de fortunas. La frase reverbera en todos los altavoces: “un hombre de Estado” “de Estado” “ado, ado, ado”,  y ese replicar insidioso del elogio incita a persignarse hasta a los ateos más recalcitrantes. Unos cientos de ciudadanos ociosos se prestan con gusto a ser figurantes de la Historia, personándose en el lugar del adiós definitivo, por si los enfoca Antena 3 y los inmortaliza la futura Wikipedia. Porque Pepi, qué más da, si al cortinglés podemos ir el lunes a lo más tardar, hoy donde hay que ir es al Congreso, jamía, que no todos los días muere un hombre de Estado, como tampoco la palma a diario una Duquesa  o se casa una infanta de España. Que a Leonor no se yo si llegaremos pero a este llegamos, ¡cómo que no! Ya ves, Paco, que hasta a los hombres de Estado les llega su hora. Sí, el hombre de Estado muere pero el Estado sigue, Mariló. ¡Si nos va a enterrar a todos, como mi suegra! ¿Y el himno? ¿Y las flores? ¿Y lo llevarán a hombros, supongo? ¡No empujen, oigan! ¡Pues si quieren comodidad haberse quedado en casa con la tele! ¡Uy, cuánta cámara! ¡Un hombre de Estado, ay dolor! ¡Por si te enfocan, ya sabes!






RUMORES EN LAS REDES



¿Fraude electoral? El rumor intenta abrirse paso en las redes. Y yo me pregunto ¿Es que no son siempre fraudulentas las elecciones desde el punto que suele ganar quienes tienen más y mejor aparato propagandístico? Que a algunos les parezca increíble que haya ganado Sánchez lo único que revela es que lo que  uno ve como obvio no lo es para otros, ¿O es que no ganaba con mayoría el PP aún estando hasta las cejas de corrupción y teniendo al frente a un indolente mamarracho? Pero entonces no se hablaba de fraude sino de que el electorado estaba alienado. Pero vamos a ver cuando el resultado me gusta el resultado es bueno y cuando no me gusta es que o hay fraude o proclamo alertas "anti", ¡Y se llaman "demócratas" los unos y los otros! Yo niego la mayor, el sistema es fraudulento per se, independientemente del resultado. No es sino un juego de trileros con la bendición de su santidad "mercado" y su deidad Estado que son los que mandan sí o sí o sí. Que si quieres arroz, Catalina








miércoles, 13 de marzo de 2019

ANTICAPITALISTA



Antonio Limón tuvo un hijo al que, por prudencia,  no le llamó Amarillo, sino Celeste, así fue como produjo el colapso informático de la empresa Pantone y su caída en picado en bolsa. Aunque, como no tuvo la perspicacia de patentar el invento, no se ha ganado un lugar en la historia como anticapitalista. Sin embargo su compañero de pupitre de la primaria, que hizo carrera en un sindicato, se ganó tal apodo cuando accedió al puesto de directivo en la Caja Laboral de Ahorros. Eso sí, es un amigo sincero, de los mejores, el único que le invita a marisco con la tarjeta black los primeros de mayo.








domingo, 10 de marzo de 2019

HOMBRE DECONSTRUIDO




Nací varón aunque de baja estatura y peso pluma. Me acerqué como un peregrino cualquiera a la santa y gran mujer que daba audiencia cada jueves. Le susurré una pequeña oración subordinada a modo de reverencia. Ella me miró al cabo, displicente, y concluyó, con un gesto que solicitaba mi retirada: ¡Vete y no oprimas más!

Ungido por la expiación de mi pecado, desde entonces llamo a las puertas comedidamente con los nudillos, por no oprimir el timbre como hacía antes de mi deconstrucción acelerada, la que me otorgó la señora de gran talla. Sobre ella, recuerdo,  colgaba un cartel de rima consonante en 38 cuyo sentido no capté ya que no se insinuaban las lorzas bajo la túnica amplia que envolvía su figura amorfa.

No oprimir me ha incapacitado laboralmente, yo era un hombre aferrado a un piano y ahora quizá tenga que tocar la flauta, aunque eso de tapar los agujeros con los dedos no sé cómo será calificado. El caso es que he tenido que hacer instalar un sensor en cada habitación para que la luz se encienda sin necesidad de oprimir el interruptor. Y sigo viendo Tele5 desde hace un año, porque no puedo oprimir el mando a distancia, tampoco para apagar la televisión.

Para mí la vida como ex opresor se ha vuelto difícil, como ejemplos cotidianos baste decir que  no puedo hacer una mayonesa por no oprimir la minipimer ni aporrear el teclado del ordenador. La única salida que encuentro a la baja calidad de mi existencia no opresora es casarme, sí, no puedo vivir sólo, si tuviera mujer al menos ella podría oprimir todos los botones incluido los del ascensor, así la décima planta se me haría más llevadera. Tendré que esperar a otra audiencia de jueves, no puedo elegir mujer al azar, me dejaré aconsejar no sea que todo mi sacrificio por no oprimir sea un esfuerzo realizado en vano.





jueves, 21 de febrero de 2019

MANUAL, MEMES Y RESISTENCIAS


No sorprende la mediocridad de un presidente narcisista y vacuo (como todo narcisista) sorprende que su equipo de asesores  –y expertos de la propaganda y el marketing– haya dado por bueno un texto plagado de errores, disparates y delirios. Estamos en campaña y lo cierto es que, recién estrenada  la comercialización en librerías del ejemplar en papel, ya circulaban viralmente los fragmentos más llamativos. ¡Qué raudos han estado tan aviesos lectores!


Las sospechas que podían recaer acerca de que el discutible doctor no fuera el autor del Manual quedaron disipadas de antemano ya que Irene Lozano (está sí solvente en cuestiones de escritura) se atribuía la coautoría. Extraño que ella tampoco se haya percatado de los errores gruesos de un texto que dice haber transliterado.


El caso es que la campaña sigue viva en las redes, donde no se habla de la política aplicada en estos meses por el aún presidente sino que se centra  en los chascarrillos que propicia el texto. Y es que las técnicas de marketing prosperan y atrás, muy atrás, quedan las pegadas de carteles. Ahora se estila lo viral, los memes, los vídeos con doblajes falseados, etc, “haz reír –parece ser el lema– que mientras ríen les cuelas mejor el mensaje”. La risa desarma, crea un estado de súbita indefensión que suspende por un  instante la razón. Además nos reconciliamos mejor con aquel que nos hace gracia, tendemos a atribuirle cualidades como muestra de agradecimiento por el buen rato, sí, como sucede con el sexo.


No obstante, el Manual revela (a su pesar) una verdad esencial: que lo que diferencia a un presidente de otro es el cambio de colchón.


Nada, a disfrutar de las pantallas, que la virtualidad es fugaz como la vida misma, y viene suplantándola como la espuma.









martes, 19 de febrero de 2019








ACEPTAR LA VERDAD SI SE EVIDENCIA




Me pregunto cuánta dosis de verdad nos cabe a cada uno de nosotros. Amamantados por el mundo Disney, adoctrinados por la Matrix, ¿cuánta dosis de verdad nos cabe? No lo sabremos hasta no ser puestos a prueba y tal vez sería un interesante experimento sociológico. ¿Cuánta dosis de verdad nos cabe antes de que nos venza la desesperanza?





lunes, 11 de febrero de 2019

BORRAR LA INDIVIDUALIDAD



Al parecer el feminismo imperante ha decidido adjudicar el sufrimiento tan sólo a las mujeres. Yo creo que hay sufrimiento de mujeres y sufrimiento de hombres y no entiendo por qué un sufrimiento tiene que negar el otro. No me cabe en la cabeza por qué hay que ser selectivos con la empatía. Borrar la individualidad es un desastre y en él nos hallamos hoy. Cuando ves a los otros como colectivo ves una mancha borrosa, ninguna imagen nítida, que resalte la humanidad única de ese otro. ¿Cómo estamos permitiendo que nos dividan en bandos enfrentados? Al permitirlo borramos la humanidad en el otro pero también en nosotros mismos.





POLARIZACIÓN POLÍTICA



¿A quién beneficia la polarización? Pues a los mismos que la alimentan, claro está. El pensamiento crítico no es morder el anzuelo que ofrece alguno de los polos sino romper la polarización misma sin dejarse arrastrar o confundir por ninguna turba supuestamente justiciera. Sin obcecarse en perseguir señuelos cuyo objeto es desenfocar la visión integral del panorama. Es más, si un señuelo es de una nitidez rotunda es recomendable mirar pausadamente alrededor. En tiempos de enconados apasionamientos es cuando más jarros de agua fría necesita el pensamiento.


Disentir de enunciados del polo A no me alinea automáticamente en el polo B, ni coincidir tampoco. Vayamos por partes sin perder de vista el todo.















domingo, 10 de febrero de 2019

CORRIDAS DE TOROS



Detesto las corridas de toros y todas esas “fiestas” macabras basadas en el maltrato animal, pero no apoyo la prohibición. Creo que hoy ya son “fiestas” minoritarias que van poco a poco reduciendo su número de adeptos. Bastaría con retirarles subvenciones y apoyos institucionales, si dejaran de ser económicamente sostenibles desaparecerían.


Por otro lado hay que recordar que el debate “toros sí, toros no” es muy “socorrido” para desviar el punto de atención de temas más fundamentales.






SOBRE EL SILENCIO Y LA REVOLUCIÓN




Llevamos una voz muy dentro de nosotros si, acallando todo ruido, sabemos escucharla, nos muestra el camino en los momentos de desasosiego e incertidumbre. A veces el ruido alrededor es demasiado estridente y no nos deja poner atención a esa voz interior. Ese ruido distorsionador proviene de los ecos mediáticos pero no sólo de ellos, viene también de atrás, de lo que bebimos como doctrina desde niños, de las convenciones y los clichés aceptados como norma e incluso de los buenos consejos que nos brindan quienes los han aceptado y en su aceptación los reproducen con su conducta.


Poner atención a esa voz es, hoy, un acto revolucionario, subvierte lo establecido, por eso el primer  paso y más trascendental e impostergable hacia una revolución social integral comienza en la propia morada interior de cada uno de nosotros, empieza por reubicar los muebles dentro del espacio que nos habita.








INSTRUMENTACIÓN DEL CASO LAURA LUELMO



A quienes estáis aprovechando el crimen de Laura Luelmo para soltar vuestra consabida soflama contra el machismo (que os vale para criminalizar al sexo masculino en su conjunto) como es el caso de la vice Calvo, esa “carga pública”, os recuerdo que había cientos de voluntarios buscándola, casi todos ellos hombres, y que de haberla hallado con vida no gritaríais "nos están salvando".

Habláis de que no queréis tener miedo y esparcís vuestra sospecha sobre esa mitad de la población que consideráis sexo opuesto. El miedo lo alentáis con vuestro discurso calcado de la prensa más amarilla y de la ideología más lila, ambas tan bien pagadas desde los poderes que nos gobiernan. Hace tan sólo unos meses una asesina acababa con la vida del niño Gabriel pero entonces nadie habló de hembrismo, porque se trataba de una asesina, ¿Es que ahora no se trata también de uno?

Decís que queréis que el miedo cambie de bando pero el miedo está siempre a favor del bando en el poder con el que sois cooperantes necesarias. Dejad de reproducir consignas como loros y titulares tendenciosos como descerebradas, dais vergüenza.

DEP Laura







sábado, 9 de febrero de 2019

POLARIZACIÓN EN REDES



¿Os queréis calmar un poco, corazones? Sí, os lo digo a todos aquellos que estáis encabezando bandos. Si debates con la izquierda te cuelgan fácil el sambenito de “facha” pero desde la derecha se habla en términos igualmente guerra-civilistas con la consabida etiqueta “rojo”. ¿No seremos capaces de exponer ideas y argumentos sin agredir “preventivamente” al adversario? Ya os vale. ¿Qué será lo siguiente? ¿Liarse a hostias? ¿Armarse de palos o navajas a falta de pistolas? Esto aplica tanto para los “internacionalistas solidarios” como para los “patriotas de las esencias”. A ver si no acabamos con lo poco que queda de convivencia, la que tanto empeño ponen las ideologías en destruir, esas que, gracias a vociferantes como vosotros, no hacen sino engordar y crecer hasta aplastarnos la individualidad, la libre conciencia y los valores fundamentales que nos dignifican como humanos. ¡Basta! Quien despoja al adversario del primordial respeto, quien le niega su condición humana, se degrada y degrada todo cuanto toca. Luego no preguntéis quién empezó, has empezado tú, cuando no has sido capaz de morderte la lengua hasta sangrar antes de lanzar el verbo envenenado, el descalificativo fácil de la consigna. Has empezado tú cuando te has unido al coro de los linchadores aplastando toda razón. Has empezado tú, cuando has desoído la tenue voz de tu conciencia para replicar el balido lanar.

Si no somos más que emociones sin freno entonces ya hemos perdido, feneció el sapiens y otra especie transita las pantallas.












martes, 25 de diciembre de 2018

AMOR O ENAMORAMIENTO






El enamoramiento es una entelequia, en el fondo siempre lo hemos sabido. Pero vivimos en la superficie y por ello gustamos de los artificios. Existe, naturalmente, la mutua atracción, pasarlo bien juntos, compartir risa o lecho. Entrelazarse, espectactadores, ante la proyección del paisaje. Existe la oxitocina y el subidón de la mente recreada en la fantasía. Existe el asalto reiterado del recuerdo que hace sonreír como memos. Pero sobre todo y más que nada existe el anhelo de ser único y primordial para alguien, para ese alguien en concreto que lo es todo para tí en tu mente y por tanto en tu sentir.





Nada nuevo, todos estamos familiarizados con esa definición de enamoramiento en gran parte moldeada por la literatura y el cine y que todos, con mayor o menor fortuna, hemos experimentado alguna vez. Es más, lo  tenemos por una cuestión casi de supervivencia, o sin el “casi”.





Pero ¿Nos preguntamos alguna vez, cuando nos enamoramos, por qué nos enamoramos, más allá de toda respuesta devenida por la idealización? Quizá, presa de la idealización –ingrediente base sin el cual no existiría el enamoramiento– no acertemos a hacerlo, pues toda respuesta tenderá a racionalizar lo que es pura emoción y para ello elegiremos, de aquel quien nos produce esa amalgama de sensaciones, las cualidades que el sesgo del ideal nos condiciona a elegir.





Dependerá de en qué etapa de la vida nos hallemos las respuestas serán una u otras. Aunque lo que subyace  siempre será el anhelo de borrar ese profundo sentimiento de soledad inherente a la individuación.





Por lo general, nos descubrimos enamorados de ese compañero de estudios o de trabajo, o de alguien con quien tenemos trato siquiera sea circunstancial y que de pronto se dibuja con nitidez sobre el resto. Al menos esto era lo habitual hasta hace bien poco y aunque no ha dejado de estar vigente, la irrupción de las redes sociales en nuestra cotidianeidad está propiciando el advenimiento de enamoramientos exprés que están basados más que nunca en la idealización.





Las redes sociales nos proporcionan información muy parcial acerca de perfiles que los algoritmos nos acercan obedeciendo a nuestras preferencias estéticas o ideológicas. Basándonos en unos pocos datos (alguna foto, los posteos o comentarios) vamos construyendo al que devendrá en objeto de enamoramiento proyectando sobre los espacios en blanco el ideal de un alter ego a la medida del anhelo que necesitamos satisfacer.





Obviando el hecho de que muchos utilizan su perfil para construir a través de él más bien el personaje que desearían ser en lugar de ceñirse a sus preferencias en lo que postean, y centrándonos, pues,  en aquellos que simplemente se expresan de manera más o menos honesta, lo cierto es que en la virtualidad existen demasiados vacíos que propician, en quien interactúa, el impulso de llenarlos con la propia imaginación. Se produce, por lo general, un acto de proyección.





De este modo es frecuente encontrar que muchos se declaren enamorados incluso antes de llegar al conocimiento en la realidad de la persona. Hecho que asombra al desprevenido espectador que halla, inopinadamente, en su sección de noticias, una declaración pública de enamoramiento entre perfiles que permanecen, no obstante,  en la virtualidad. Si bien antes o después acaban por encontrarse, atravesando incluso grandes distancias.





El resultado de esos encuentros es dispar, desde quienes se decepcionan hasta quienes acaban comprometidos en una relación tangible con aspiraciones de solidez, pasando por la aventura agradable y sin consecuencia.









¿Por qué nos enamoramos en la virtualidad? ¿Somos hoy más propensos a enamorarnos virtualmente que en la realidad? En el mundo tangible el número de personas con las que interactuamos es reducido, máxime cuando el estilo de vida contemporáneo impone aislamiento y desconfianza hacia el otro, los otros. En las redes, por el contrario, nos atrevemos, al sentirnos quizá salvaguardados. De este modo lo mismo nos apuntamos al linchamiento sin remilgos que a sentirnos rendidamente enamorados. Nos permitimos excesos que no nos consentiríamos en el tú a tú.





El ideal de amor romántico está siendo vilipendiado desde ciertas ideologías dominantes que, más allá de predicar contra él, llevan a término, en forma de medidas políticas concretas, una fractura en las relaciones íntimas que está resultando devastadora. Como consecuencia de ello caemos en el escepticismo. Sin embargo el deseo erótico y la necesidad de afecto nos acaba empujando en una especie de huida hacia adelante, para la que las redes virtuales parecen ser vehículos propicios.





Las relaciones que establecemos fuera o dentro de la virtualidad son líquidas, más aún en ésta última, en la que parecen adquirir una condición gaseosa. Surgen y se desvanecen, se encadenan y se suceden, prestándose al espejismo, a la proyección y a la falaz sensación de que hay  un número indefinido de candidatos disponibles. Lo que nos deja en la duda de si el siguiente no será quizá más apropiado o más divertido o más conveniente. Esto no hace sino añadir precariedad a unas relaciones ya de por sí precarias, cuando no del todo improvisadas. ¡Cómo “sentar cabeza” si toda posibilidad queda entreabierta! Además “sentar cabeza” da miedo, huimos de compromisos, sobre todo cuando a la espalda llevamos viejas o recientes decepciones o muy negativas experiencias.





Contra el hastío o el escepticismo sólo queda “sentar cabeza” pero de forma literal, es decir, pararse a reflexionar, indagar sin temor en cuáles son, verdaderamente, nuestras necesidades y en cómo podremos mitigarlas. Cuáles de entre ellas son vacíos propios de los que tenemos que hacernos responsables en primera instancia antes de huir hacia adelante estableciendo una nueva relación “clínex” (de usar y tirar),  una más.  





Si nos aferramos a las sensaciones producto de proyecciones o espejismos, de expectativas irrealizables, coleccionaremos decepciones.





Si desentrañamos una genuina necesidad de amor tenemos que establecer la diferencia fundamental: el enamoramiento no es amor, el enamoramiento sobreviene, por el contrario el amor se construye, si es que sabemos cómo hacerlo. Darle una oportunidad al amor supone no quedarse rezagados en las sensanciones primeras pues éstas son, por definición, súbitas y fugaces y como tales caducan.





Para amar es imprescindible conocerse uno mismo y estar dispuesto a conocer al otro, sin autoengaños ni quimeras, sin subterfugios. El amor no es un anuncio de colonia ni es una novela, es una sucesión de actos guiados por la voluntad.





Necesitamos del amor pero a menudo no experimentamos sino sucedáneos, las idealizaciones actúan de narcóticos, pero el efecto se desvanece pronto. Adictos a las sensaciones corremos detrás de otra dosis procurando una nueva experiencia pero sin reflexionar jamás sobre las vividas.





El enamoramiento tiene obsolescencia programada, el amor es de largo recorrido. El primero tiene banda sonora, el segundo ruidos o silencios que gestionar. Nos da miedo el amor porque vivimos en una continua confusión entre lo que creemos que debe ser y lo que en realidad es. Y porque parece existir una división tajante entre quienes están orientados a dar y quienes sólo están dispuestos a recibir. Entre dos que sólo estén dispuestos a recibir es inviable una relación, causa ésta común de fracaso. Entre uno que sólo da y otro que sólo recibe se establecen  relaciones  frecuentemente pero no son de amor sino de abuso que acaba carcomiendo la propia estima de quien se siente abusado.





En el amor es necesario dar y recibir, es viable entre dos dispuestos a dar, pero viene siendo infrecuente hallar personas dispuestas a dar, así que, si  además tienen que coincidir dos, es como acertar una lotería.





Mientras el amor da miedo, incomoda, es difícil, no nos sentimos preparados, etc, solemos echar las redes en la virtualidad donde podemos pescar alguna aventura que nos rescate por un momento del hastío o bien nos fijamos en objetivos imposibles, demasiada distancia (geográfica o de otro tipo) para así poder enamorarnos, es decir vivir emociones, pero también disponer de la coartada ideal para librarnos del compromiso, es decir del esfuerzo de construir una relación amorosa.





Estemos dispuestos a reconocerlo o no necesitamos del amor genuino y no del mero pasatiempo emocional, tensional, negar esa necesidad sólo conduce a padecer enfermedades sean psíquicas o somáticas, o combinadas.





Aunque el amor no esté de moda o incluso esté proscrito por la ideología o la política en vigor es una necesidad humana y como tal desatenderla nos daña, a veces de manera irreversible. No se muere de amor pero sí se muere, con muertes sucesivas, inexorables, de desamor. Claro que no se nombra así: desamor, sino que se define como depresión, trastornos de ansiedad o de compulsión, adicciones, etc.





Estar dispuesto a amar es sobre todo estar dispuesto a dar pero sin obviar detenerse con aquel que nos está ofreciendo aunque las sensaciones con él  no se ajusten del todo al tópico ideal de enamoramiento, porque el amor, el genuino, es un acto volitivo y es también un discernimiento sereno. Si te cuida, si te atiende ¿Por qué empeñarse en correr tras la  quimera tan sólo  porque ésta esté revestida de historia novelesca? Si necesitamos de las sensaciones que producen los enamoramientos súbitos, de las historias si no del todo imposibles altamente improbables, es que algo nos tiene desconectados de nuestro yo más íntimo, algo que debería ser desentrañado.













lunes, 17 de diciembre de 2018

ESTADO O LIBERTAD



Estado y  libertad son términos antitéticos, el Estado ayer promocionaba la maternidad y hoy promociona el aborto y ni lo uno ni lo otro lo hacía para beneficiar a la mujer ni mucho menos para fomentar ninguna libertad, lo hace por razón de Estado, sin más. 


El Estado otorga "comodidades" al sujeto para hacerle sumiso. Hoy, gracias al feminismo, las mujeres son sumisas de una forma atroz, si las leyes patriarcales impuestas por la revolución liberal  la sujetaban al varón y éste era quien respondía de ella ante el Estado, hoy, gracias al feminismo, las leyes la sujetan directamente al Estado. 


El feminismo hoy está ocupando el lugar que antaño ocupaba la iglesia, es una neo iglesia, las beatas de entonces son hoy las lilas del #yositecreo.








LENGUAJE DE LOS BALCONES





Un vecino anónimo del bloque de enfrente tenía colgado en su balcón una estrella de bombillas que se encendía y se apagaba que si la miraba un rato me hacía caer en trance hipnótico. Me  preguntaba a cuento de qué quería arrojarme luz ese señor (o señora o señoro, que yo en eso no me meto). El caso es que la ha retirado y ahora el iluminado es él (o ella, o elle, que yo en eso no me meto). No sé si  la habrá llevado a otro portal (de Belén, se entiende). Trato de divisarla por los edificios que alcanzo a ver desde la ventana y sin rastro. Pero observo bombillas de colores que engalanan algunas terrazas, no es contaminación lumínica, es Navidad, que quede claro. No sé si tomarme la retirada de la estrella como una retirada de saludo, es que como no le conozco no sé qué me habrá querido dar a entender. El caso es que ya no despierto desplomada sobre el alféizar, lo que es de agradecer. Si lee estas líneas (la virtualidad todo lo alcanza) que se lo tome como un pequeño homenaje. Tampoco es que me gusten los ahorcados vestidos de Papá Noel o de Reyes Magos oscilando al viento -por muy simbólicos que sean- pero al menos sólo se ven de día. Acabo de caer en la cuenta que el año pasado se exhibían banderas, y es que esto de los balcones tiene su particular lenguaje, es como un ahí va eso, en plan indirecta, entonces, ¿qué me querrá decir el del segundo del bloque contiguo al de la estrella que cuelga todos los días unos calzoncillos Calvin Klein al sol?